No esconde su interés no sólo de desbancar a la izquierda del poder, sino también de aplastar de la forma más rotunda posible a las fuerzas progresistas, con abiertos discursos xenófobos y agresividad en las calles.
Ayer, durante las celebraciones en Madrid por el Día de la Hispanidad, un grupo de personas, mayormente jóvenes, incluidos neonazis, fueron hasta la Puerta del Sol para increpar a los acampados que exigen desde hace dos semanas soluciones al tema de la vivienda.
El balance de los sucesos, en la tarde y la noche, dejaron a un policía herido y cinco detenidos, mientras el partido Podemos calificó de tibia la actuación de las fuerzas del orden.
Los acampados en Sol se manifiestan de forma pacífica, aunque han sido objeto de numerosas descalificaciones del alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, José Luis Martínez Almeida, e Isabel Díaz Ayuso, respectivamente, ambos del conservador Partido Popular (PP).
Precisamente este martes, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tendió un manto de cordialidad a la extrema derecha de Vox, del que dijo “no es la amenaza” en torno a los comicios.
Feijóo trató así de relativizar al “miedo a la ultraderecha”, que ya le pasó factura en las elecciones de 2023, y más bien llamó a un espíritu de colaboración, desde el respeto de los principios de cada cual.
El acelerón del PP hacia un inminente acuerdo con Vox para llegar al Palacio de la Moncloa, se afinca también en el dictamen del Tribunal Supremo con una cautelar para impedir el voto de los nacionalizados españoles por la ley de nietos.
Ambas fuerzas políticas alimentan la teoría de que son potenciales votantes de la izquierda, algo sin basamento real alguno. Lo mismo que cuestionan el sufragio por correo, imitando el modelo de Donald Trump.
Por añadidura de la escalada de la ultraderecha en España, la víspera compartieron espacios en Ceuta el brazo derecho en Francia de Marine Le Pen, de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, y el líder de Vox, Santiago Abascal.
Y hoy, ofrecieron un desayuno con la prensa en el cual Bardella asguró que en la frontera de Ceuta «se está jugando el futuro de Europa» y defendió su soberanía española frente a Marruecos.
«Me ha marcado mucho lo que vi ayer en Ceuta (…). Hemos visto una población española confinada en sus casas y creo que el único movimiento político que tiene en cuenta esta preocupación existencial de la seguridad, de la identidad y la soberanía española en Ceuta es Vox», consideró Bardella.
«Mi interpretación es que el anuncio del Gobierno español de regularizar a cientos de miles de extranjeros en situación irregular ha tenido un efecto llamada muy importante, grave e irresponsable no solo para España, sino para todos sus socios europeos», dijo en una abierta crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Para hacerlo más evidente, Bardella comentó que «la libre circulación permitida en el espacio Schengen, hace que un extranjero regularizado en España por el Gobierno socialista de Sánchez pueda circular por todos los países de la Unión Europea».
Adelantó, además, que si Agrupación Nacional gana los comicios en Francia en 2027, propondrá una reforma del espacio Schengen para que la libre circulación por esa área «se reserve únicamente a los ciudadanos de la UE».
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