La banda del género conocido como K-pop retornó al país luego de una década de ausencia y ahora convertida en un fenómeno mundial por la calidad de sus interpretaciones y el apoyo decidido de sus seguidores, aglutinados en la denominada Army.
Luego de sucesivas presentaciones en Colombia y Perú arribaron el lunes a esta capital, donde cumplirán su tercera cita en la agenda que continuará por Argentina y Brasil.
La historia de BTS, abreviatura de Bangtan Sonyeondan, que en español significa Jóvenes a prueba de balas, está considerada como un relato de superación en la industria musical.
Surgieron apoyados por una agencia que en ese momento estaba al borde de la quiebra, pero confió en el evidente talento de RM, quien lidera a los otros seis miembros: Suga, J-Hope, Jin, Jungkook, V y Jimin.
Su primera canción fue “No más sueños”, la cual promovieron con sus escasos recursos al carecer de fondos para una publicidad a gran escala.
Además, explotaron con talento las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y en poco tiempo lograron construir por medio de las redes sociales su poderoso grupo de seguidores, el Army.
El cambio de su temática, para abordar cuestiones más profundas, como la salud mental, las presiones sociales y las crisis juveniles en la trilogía de álbumes “El momento más maravilloso en la vida”, los llevó directo al éxito.
Un reto más fuerte fue conquistar el mercado occidental cantando en su propio idioma y un hito ocurrió cuando ganaron el premio Top Social Artist en los prestigiosos Billboard Music Awards.
Otro momento importante en su carrera fue la voluntad de la Organización de Naciones Unidas de nombrarlos Voceros de la Juventud. En 2022, cuando estaban en plena cima de popularidad fueron llamados al servicio militar en su país, lo cual hicieron sin ningún reparo.
Tras cumplir su deber se reagruparon en 2026 y publicaron el disco Arirang, que es también el nombre de la actual gira.
Así se denomina la canción folclórica más importante de la península coreana, que a petición de Corea del Sur fue declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en diciembre de 2012.
Dos años más tarde, quedó inscrita de nuevo, tras su postulación por la República Popular Democrática de Corea.
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