Pese a que aún no se pudo establecer cuántos tilcayos existen en los bosques de niebla en la región de los Yungas, en el departamento de La Paz, ya los expertos se pronuncian por la protección de esta joya de la naturaleza, de la cual se desconocen también sus hábitos y modo de reproducción.
Para el biólogo Enzo Aliaga, miembro del equipo científico que contribuyó en septiembre último al descubrimiento del animal salvaje, resulta imperioso proteger a esta especie única, la cual enfrenta amenazas medioambientales que podrían provocar su extinción.
Entre esas amenazas potenciales se encuentran la destrucción de su hábitat por la explotación de la minería aurífera en las zonas donde vive, las quemas de vegetación para cultivos, y su eventual captura para tenerlo como mascota en hogares, declaró el especialista al portal digital Erbol.
Con el propósito de obtener una cría de Tilcayo -llamado así por las comunidades locales de los Yungas-, los malhechores podrían matar a la madre y entonces el pequeño descendiente de ella podría morir en cautiverio, tras sufrir desnutrición y otras enfermedades, advirtió la fuente.
La identificación de la flamante especie salvaje en territorio de este país andino, cuya casa es el bosque, fue posible gracias a estudios genómicos que revelaron diferencias evolutivas con otros gatos tigre de Sudamérica.
Para Bolivia, uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, gracias a su típica geografía de montañas y valles, constituye un incentivo turístico tener el Tilcayo, con su graciosa cola pomposa, orejas redondeadas y pelaje moteado.
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