De acuerdo con la publicación Aging Cell, los científicos de la Universidad Northwestern y del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento en Estados Unidos, descubrieron que, incluso décadas después de la menopausia, el ovario permanece biológicamente activo.
Este continúa remodelándose con la edad, mostrando mayor inflamación y cambios en la estructura del tejido, precisaron los expertos.
La pesquisa también halló una relación molecular entre el envejecimiento ovárico y el cáncer.
En cuanto al ovario hay un punto de no retorno en lo que respecta a la fertilidad, en el que deja de producir óvulos, y la mayoría de las personas piensan que está simplemente ahí sin hacer nada, de forma similar al apéndice.
Además, el estudio pone en duda que el ovario sea un mero espectador inocente una vez finalizada la reproducción, y plantea nuevas preguntas sobre si podría desempeñar un papel más activo en el envejecimiento y las enfermedades crónicas en las mujeres.
El ovario no es solo un órgano reproductivo, e influye significativamente en el proceso de envejecimiento, ya que se relaciona con otros órganos, como el cerebro y los huesos, en este último caso es sabido que las mujeres posmenopáusicas suelen experimentar muchos problemas óseos.
Los datos apuntan a características de envejecimiento progresivo en las que el ovario parece perder su identidad original y termina desempeñando una función diferente, pero se desconoce en que momento de la vida de una mujer este órgano deje de ser beneficioso y se vuelva perjudicial.
Esta investigación arrojó que el mencionado órgano continúa cambiando mucho después de que finaliza su vida reproductiva.
En el caso de los ovarios de las mujeres posmenopáusicas, presentaban más proteínas implicadas en el mantenimiento de la estructura celular y tisular, mientras que los ovarios de mujeres mayores tenían más proteínas asociadas con la inflamación, la actividad inmunitaria y la degradación y regeneración continua del tejido que rodea a las células.
«Las diferencias fueron más pronunciadas entre los ovarios de mujeres de 50 años de edad y los de féminas de 70 años o más.
El descubrimiento -según la revista Aging Cell- no aclara si se deben extirpar los ovarios sanos después de la menopausia.
También plantea nuevas preguntas sobre cómo la actividad biológica del ovario posmenopáusico podría influir en la salud de la mujer a nivel sistémico y si los cambios observados contribuyen a la aparición de enfermedades o son simplemente características del envejecimiento normal.
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