León XIV pide nuevo orden alimentario mundial basado en la justicia

Roma, 16 oct (Prensa Latina) El papa León XIV llamó hoy a construir un nuevo orden alimentario mundial que coloque la dignidad humana por encima de los intereses económicos, al advertir que el hambre persiste en medio de un progreso tecnológico sin precedentes.

En un mensaje por el Día Mundial de la Alimentación, leído este viernes en Roma por monseñor Fernando Chica Arellano durante el Foro Mundial de la Alimentación, el pontífice afirmó que “el acceso periódico regular a una alimentación segura, adecuada y suficiente, en línea con la dignidad de cada persona, es un derecho humano fundamental”.

El texto, dirigido a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), subrayó la contradicción entre los avances científicos y tecnológicos y la persistencia del hambre y la pobreza en distintas regiones del planeta.

“No es este un problema de índole técnico o financiero, sino más bien una profunda crisis antropológica y ética”, expresó León XIV, quien instó a reconsiderar el concepto de progreso para que la innovación responda a las necesidades humanas y no exclusivamente a la obtención de ganancias.

El Papa cuestionó el empleo de tecnologías agrícolas que deterioran la fertilidad del suelo o desplazan a los agricultores de sus tierras por motivos económicos. Tales prácticas, señaló, no representan progreso, sino “una forma sofisticada de destrucción”.

En ese sentido, sostuvo que la innovación no debe medirse únicamente por el volumen de alimentos producidos, sino también por su contribución a la protección de la dignidad humana y la integridad de los ecosistemas.

El hambre, afirmó, no puede considerarse “una anomalía estadística”, pues responde principalmente a la falta de voluntad política y de solidaridad colectiva. “Es intolerable que el pan se considere un privilegio y el agua una mercancía disputada”, enfatizó.

León XIV advirtió asimismo sobre los efectos de la especulación en los mercados de cereales y la concentración del control sobre las semillas, y reclamó liberar la producción alimentaria de una lógica exclusivamente financiera.

“El pan no debe ser ni un instrumento de presión geopolítica como tampoco debe ser un bien financiero volátil. Jamás debe usarse como arma de guerra”, afirmó. Añadió que impedir que los alimentos lleguen a una persona o destruir los medios con los que los produce constituye “una terrible ofensa contra la dignidad humana”.

El mensaje defendió la necesidad de combinar los avances tecnológicos con los conocimientos tradicionales de los agricultores, adquiridos durante siglos de observación de la tierra y el clima, así como de proteger el agua como “un bien común inalienable”.

Al dirigirse al director general de la FAO, Qu Dongyu, el pontífice instó a la organización y a sus Estados miembros a superar las declaraciones sin resultados suficientes y demostrar “audacia moral” frente al hambre.

También propuso reorientar recursos destinados a la industria bélica hacia la investigación agrícola sostenible y la recuperación de tierras degradadas, como parte de una estrategia de responsabilidad con las futuras generaciones.

“El mañana no es un espectro temporal abstracto que esté esperando pasivamente, es más bien la cosecha de lo que sembremos hoy a través de nuestras decisiones”, señaló.

El Papa concluyó con un llamado a promover una innovación guiada por la ética y la justicia hacia quienes padecen hambre. Si esta se basa en el deseo de dominar la tierra y excluir a los más débiles, advirtió, el resultado será “aridez y conflicto”; si, por el contrario, se fundamenta en el respeto al orden natural y la justicia, “mañana tendremos una mesa llena de humanidad”.

ga/mml

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