De acuerdo con un análisis de la experta, las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) muestran que el número de ocupados pasó de un millón 968 mil 748 en septiembre de 2025 a dos millones 45 mil 979 en agosto de 2026, un incremento de 3,9 por ciento.
En igual período, la tasa de desempleo descendió de 10,4 a 8,5 por ciento, evolución que, a juicio de la especialista, debe examinarse también desde la calidad de los puestos de trabajo y los ingresos que percibe la población.
El estudio señala que la ocupación plena disminuyó 13,29 por ciento, mientras el trabajo a tiempo parcial aumentó 1,63 por ciento y el subempleo visible creció 16,22 por ciento.
La situación más significativa corresponde al subempleo invisible, que registró un incremento de 93,62 por ciento, modalidad que comprende a personas que trabajan 40 horas o más a la semana y reciben ingresos inferiores al salario mínimo.
Estos resultados, según el análisis, matizan la reducción del desempleo y apuntan a una mayor presencia de formas de inserción laboral caracterizadas por la insuficiencia de ingresos, la inestabilidad y las limitadas garantías para los trabajadores.
Centeno indicó en su artículo publicado por el diario La Estrella de Panamá que evaluar el mercado laboral requiere considerar, además de la cantidad de personas empleadas, las condiciones de contratación, la remuneración, los derechos laborales y las posibilidades de acceder a puestos estables.
La investigación también advierte sobre las consecuencias sociales de la precariedad, que pueden traducirse en menos tiempo para el descanso, la vida familiar, la formación profesional y la organización sindical en busca de mejores condiciones.
Desde esa perspectiva, las modalidades flexibles de contratación pueden facilitar la adaptación de las empresas a las exigencias del mercado, pero también trasladar incertidumbre a quienes dependen de su salario para sostener a sus familias.
El análisis concluye que la evolución del empleo panameño debe medirse no solo por la disminución del desempleo, sino también por la capacidad de generar puestos de trabajo dignos, con ingresos suficientes y protección efectiva de los derechos laborales.
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