La Plataforma Nacional de Alerta Temprana para Emergencias difundió avisos para las regiones de Jazan y Najrán, en el sur, y posteriormente para Riad y Al-Kharj, en el centro del reino.
Más tarde, la Defensa Civil saudí comunicó que el peligro había pasado en las cuatro regiones e instó a la población a cumplir las instrucciones de seguridad, evitar aglomeraciones y abstenerse de tomar fotografías.
La institución también advirtió que fotografiar, publicar o compartir información sobre la interceptación de misiles y drones, así como sobre los lugares de impacto podría acarrear responsabilidades legales.
Las autoridades no informaron sobre posibles víctimas o daños materiales relacionados con las alertas.
Por su parte, el portavoz militar hutí Yahya Saree declaró que las operaciones incluyeron el uso de misiles balísticos y de crucero, además de vehículos aéreos no tripulados.
Según Saree, los ataques tuvieron como objetivos instalaciones petroleras de la empresa Aramco en Yanbu, en el oeste del país; el campo petrolífero de Shaybah; el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad; el aeropuerto de Abha; la base aérea de Khamis Mushait; estaciones de radar en Jabal al-Hisn y Jabal al-Rahmah; Bir Askar, en el sur, y un campamento de la fuerza naval saudí en el oeste.
El portavoz aseguró que los ataques alcanzaron sus objetivos y provocaron incendios, daños materiales, alteraciones del tráfico aéreo en el aeropuerto de Abha y bajas entre las fuerzas saudíes. Riad no emitió comentarios inmediatos sobre esas afirmaciones ni sobre la magnitud de los daños alegados.
Las alertas se producen en un contexto de enfrentamientos entre el movimiento hutí y las fuerzas gubernamentales yemeníes. De acuerdo con datos saudíes y comunicados hutíes, citados en la información, durante octubre los ataques se concentraron en aeropuertos de Riad, Abha, Jazan, Najrán y Dammam, así como en instalaciones petroleras y bases militares.
Arabia Saudita encabeza desde marzo de 2015 una coalición militar que intervino en apoyo del Gobierno yemení frente al movimiento hutí, que controla Saná y otras zonas del país desde 2014.
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