Según datos de la plataforma Queimadas, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, Pará encabeza el registro nacional de estos hechos, mientras el vecino estado de Amazonas mantiene 90 focos activos, después de superar los mil puntos de fuego este mes.
Reportes de prensa apuntaron que la situación resulta especialmente preocupante en Santarém, donde el índice de calidad del aire alcanzó 260 este lunes, de acuerdo con la plataforma internacional IQAir, una cifra clasificada como muy insalubre.
La estación de monitoreo instalada allí detectó una concentración de 185 microgramos por metro cúbico de partículas finas, contaminantes que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio y representar riesgos para la salud.
Dicho valor supera ampliamente el límite de referencia utilizado por la legislación brasileña, establecido en una media diaria de 32 microgramos por metro cúbico para ese tipo de partículas.
En Manaus, capital de Amazonas, la calidad del aire también permanecía en niveles insalubres, con un índice de 153 durante la mañana de este lunes, en medio de la dispersión del humo generado por los incendios en la región amazónica.
Ante el agravamiento de la situación, las autoridades federales reforzaron las acciones de combate a tales siniestros.
El ministro de Defensa, José Múcio Monteiro, informó ayer sobre la instalación de un Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas en Manaus para coordinar las operaciones.
Asimismo, fueron adaptados cinco aviones adicionales para enfrentar el fuego, con lo cual la flota destinada a esa tarea en la zona ascendió a 16 aeronaves.
Para este martes está prevista también la instalación de una base de la Fuerza Nacional del Sistema Único de Salud (SUS), con el fin de reforzar la atención sanitaria de las personas afectadas por la contaminación atmosférica.
De su lado, el Ministerio de Integración y Desarrollo Regional destinó 14 millones de reales (2,8 millones de dólares) al Gobierno de Amazonas para apoyar las acciones relacionadas con la situación de emergencia.
La persistencia de los incendios y la expansión del humo evidencian los desafíos que enfrenta Brasil para proteger la mayor selva tropical del planeta y las comunidades expuestas a sus impactos ambientales y sanitarios.
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