La cita, iniciada ayer y que se extenderá hasta el 30 de octubre, reúne a representantes de 196 países y organizaciones regionales para evaluar la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y acordar medidas que permitan alcanzar sus metas hacia 2030.
Según información divulgada por las secretarías de Medio Ambiente y Relaciones Exteriores, la delegación mexicana estará encabezada por la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la primera cartera, Marina Robles.
Al frente de la representación, la funcionaria promoverá que los compromisos multilaterales se traduzcan en acciones concretas mediante el financiamiento, la cooperación científica y técnica, la transferencia tecnológica y la creación de capacidades.
Tal visión reconoce a la conservación, la restauración y el uso sostenible de la biodiversidad como elementos esenciales del bienestar social.
Durante el Segmento de Alto Nivel, los días 27 y 28, Robles presentará las prioridades de su país para reforzar la conservación y restauración de los ecosistemas, ampliar el acceso al financiamiento y reconocer la contribución de pueblos indígenas y comunidades a la protección de la biodiversidad.
México expondrá el proyecto del Corredor Biocultural Gran Selva Maya, iniciativa de cooperación con Guatemala y Belice, y destacará los avances en conservación a través de 232 Áreas Naturales Protegidas federales y de la red de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación.
La Cancillería y Medio ambiente señalaron en un comunicado que estos esfuerzos contribuyen a la Meta 3 del Marco Mundial: conservar efectivamente, para 2030, al menos el 30 por ciento de las zonas terrestres, de aguas continentales, marinas y costeras.
En las negociaciones, la delegación impulsará la movilización de recursos adicionales para los países en desarrollo y promoverá mecanismos eficientes, transparentes y accesibles que fortalezcan las capacidades nacionales y la implementación de estrategias y planes de acción sobre biodiversidad.
También participará en la revisión de los avances colectivos en la implementación del Marco y en las discusiones sobre la denominada Ruta de Ereván, para identificar brechas, fortalecer los medios de implementación y orientar la cooperación hacia resultados verificables.
Asimismo, defenderá el reconocimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales como actores fundamentales de la conservación, y su participación en las decisiones, con respeto a sus derechos, conocimientos tradicionales, prácticas bioculturales y formas de organización.
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