El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Badr Abdel-Aty, formuló esa posición durante sendas reuniones en Estambul con sus homólogos de Pakistán, Muhammad Ishaq Dar, y Reino Unido, Ed Miliband, en el marco de encuentros ministeriales, según dos comunicados oficiales.
En su reunión con Dar, Abdel-Aty examinó los últimos acontecimientos regionales y los esfuerzos para contener las tensiones y restablecer la calma.
Asimismo, destacó la necesidad de desbloquear las conversaciones entre Washington y Teherán y retomar la vía diplomática para alcanzar acuerdos que permitan superar la crisis y reducir sus repercusiones en la región.
El canciller elogió las iniciativas de mediación de las partes involucradas, incluidos Pakistán y Qatar, y reiteró el respaldo de Egipto a los esfuerzos de desescalada.
Durante el encuentro también abordaron la situación en Yemen.
Abdel-Aty reiteró el rechazo de su país a los ataques contra Arabia Saudita y otros Estados del Golfo, y subrayó la importancia de intensificar las gestiones diplomáticas para evitar una mayor escalada y preservar la seguridad, la soberanía y la integridad territorial de los países árabes.
En la reunión con Miliband, ambos ministros coincidieron en la necesidad de impedir una reanudación de los enfrentamientos entre Irán y Estados Unidos, impulsar una solución negociada y mantener la coordinación en los esfuerzos para reducir las tensiones.
También condenaron los ataques contra Arabia Saudita y exigieron su cese inmediato.
Los pronunciamientos de El Cairo se producen en medio de las gestiones de mediación para rebajar las tensiones entre Washington y Teherán y de las discrepancias sobre las condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló esta semana en un artículo publicado por el diario Financial Times que las perspectivas de avance en las negociaciones disminuyen mientras Estados Unidos mantiene sus amenazas de atacar a Irán.
Asimismo, acusó a Washington de no estar interesado en alcanzar un acuerdo.
Según declaraciones de funcionarios iraníes, Teherán presentó a finales de septiembre, mediante mediadores cataríes, condiciones para la reapertura del estrecho, entre ellas el cese de los combates, la liberación de activos congelados y el levantamiento del bloqueo naval.
La tensión se intensificó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados el 28 de febrero.
Aunque en abril se alcanzó un alto el fuego, las hostilidades y el estancamiento de las negociaciones continuaron, en un contexto de disputas sobre la navegación por el estratégico paso marítimo.
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