Las convocatorias incluyen movilizaciones en Roma, Milán, Turín, Bolonia, Florencia, Nápoles, Bari y Génova, promovidas por organizaciones y colectivos con demandas contra el encarecimiento de la vida, los bajos salarios, las dificultades de acceso a los servicios públicos y las políticas gubernamentales.
Entre ellas figura una nueva iniciativa del Movimiento 17 de Octubre, que llamó amanifestarse contra el Ejecutivo y el deterioro de las condiciones económicas y sociales.
En Roma están previstas una marcha de Azione Universitaria y Azione Studentesca, y otra movilización por la paz impulsada por la campaña Fuera de Italia de la guerra. Turín acogerá una protesta contra el rearme, mientras que en Apulia se anunció una marcha por la paz y el desarme entre Gravina y Altamura.
El jefe de la Policía y director general de Seguridad Pública, Vittorio Pisani, defendió el papel de las fuerzas del orden como garantes de los derechos fundamentales, en declaraciones a la cadena Sky Tg24.
“Nosotros no somos la contraparte de los manifestantes, no somos la contraparte de los ciudadanos. Al contrario, somos quienes deben garantizar el ejercicio de las libertades y de los derechos fundamentales”, afirmó.
La atención de las autoridades se concentra especialmente en Milán, donde el alcalde, Giuseppe Sala, calificó de delicada la situación prevista para este sábado, ante el temor de que vuelvan a producirse enfrentamientos y actos vandálicos.
El regidor consideró que la jornada constituirá una prueba para evaluar la capacidad de gestionar las protestas y defendió la necesidad de combinar el control del orden público con un análisis de las causas generacionales y sociales que alimentan el descontento.
Sala respaldó el refuerzo de la presencia militar, incluida la incorporación de 500 efectivos, con funciones que podrían abarcar la vigilancia dinámica y la custodia de zonas céntricas, reportó la agencia de prensa Nova.
La preocupación se produce después de los disturbios del pasado fin de semana, durante los cuales se registraron saqueos de establecimientos, daños a escaparates y agresiones contra agentes policiales en Milán y otras ciudades italianas.
En días recientes, la primera ministra, Giorgia Meloni, reiteró que el derecho a la protesta debe distinguirse de los actos violentos y defendió las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros para prevenir nuevos episodios de este tipo.
“Manifestarse es un derecho; devastar nuestras ciudades, no”, expresó en un vídeo difundido en las redes sociales, en el que condenó los saqueos, los destrozos y las agresiones a las fuerzas del orden.
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