Ambos intervinieron en el encuentro de alto nivel celebrado en la comunidad de San Patrignano, en la provincia de Rímini, promovido por Italia y Francia en el marco de la Coalición Europea contra las Drogas.
“La droga convierte a las personas en esclavas y los esclavos no son libres», afirmó la jefa del Gobierno italiano, quien también calificó de irresponsable definir el cannabis como una droga ligera.
Meloni sostuvo que las sustancias disponibles actualmente son más potentes, baratas y accesibles que en el pasado, y alertó sobre la rápida aparición de compuestos sintéticos, incluidas nuevas moléculas que, según señaló, pueden llegar al mercado antes de ser detectadas por las autoridades. La primera ministra cuestionó la mayor aceptación social de algunas drogas y defendió la prevención como uno de los pilares de la estrategia europea.
En ese sentido, informó que su Gobierno ha destinado más de 210 millones de euros al sistema nacional de lucha contra las adicciones durante 2026, una cifra que presentó como la mayor asignación hasta la fecha.
Entre las medidas mencionadas figuran el refuerzo de los servicios públicos, el apoyo a las comunidades terapéuticas, la mejora de los mecanismos de alerta temprana ante nuevas sustancias y un plan contra el fentanilo y otros opioides sintéticos.
La mandataria defendió además alternativas al encarcelamiento para las personas con problemas de adicción que hayan cometido delitos, al considerar que las comunidades terapéuticas pueden contribuir a su recuperación.
En el ámbito internacional, Meloni planteó tres líneas de actuación acordadas en la reunión anterior de la coalición, celebrada en Ereván: combatir las redes de tráfico, atacar sus recursos económicos mediante confiscaciones y cooperación financiera, y reforzar la prevención, el tratamiento y la recuperación.
Según la primera ministra, cerca del 80 por ciento de las drogas que entran ilegalmente en Europa lo hacen por vía marítima, por lo que reclamó mayor seguridad portuaria y coordinación de las operaciones en el mar.
Por su parte, Mattarella, en un mensaje enviado a los participantes, afirmó que combatir de manera rigurosa el tráfico de estupefacientes constituye un deber de cada Estado y de la comunidad internacional.
Señaló que la demanda de drogas y otras formas de dependencia, entre ellas el alcoholismo, la ludopatía y las nuevas adicciones digitales, puede estar vinculada con el malestar social, el aislamiento y la incertidumbre ante el futuro, especialmente entre los jóvenes.
Mattarella subrayó que la prevención, la atención y la reinserción forman parte de los compromisos asumidos en los ámbitos europeo y multilateral, y advirtió que el problema afecta a la salud pública, la cohesión social, la seguridad y la convivencia democrática.
“Ningún sistema nacional, por eficaz que sea, basta por sí solo”, expresó el presidente, quien defendió una cooperación sostenida entre los países para enfrentar tanto el tráfico de drogas como otras actividades criminales.
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