Macron, tras trasladarse a Yvelines, sostuvo que era la primera vez que Francia afrontaba un acto terrorista planificado para matar a compatriotas, incluidos niños, por el color de su piel o por la religión que se les atribuye.
El mandatario afirmó que por ello ese ataque constituye “un punto de inflexión en la vida de nuestra República y de nuestra nación”.
De acuerdo con Macron, el presunto atacante habría actuado al seguir una ideología racista y habría seleccionado a sus víctimas por su apariencia o su religión supuesta.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista abrió una pesquisa por asesinato y tentativa de asesinato en relación con una acción terrorista, con la hipótesis de que las víctimas fueran seleccionadas por su pertenencia real o supuesta a una raza, etnia, nación o religión.
Macron también lanzó un mensaje de firmeza al asegurar: “No cederemos en nada y no tenemos nada que ceder”.
Este viernes, un sujeto disparó con un arma automática desde un vehículo en distintos puntos de Trappes y La Verrière, para causar la muerte a un hombre de 26 años y herir de gravedad a cuatro personas, incluido un niño de 12 años.
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