La cifra había llegado a ocho durante la mañana del sábado, cuando el ministro de Salud, Ibrahim Al-Badour, indicó que uno de los heridos permanecía en estado crítico.
El viernes, hombres armados abrieron fuego contra los asistentes a un funeral en la iglesia ortodoxa griega de la aldea de Hammoud.
La Dirección de Seguridad Pública informó inicialmente de siete muertos y 27 heridos, mientras que 34 personas fueron ingresadas en hospitales.
Tras el ataque, las autoridades declararon tres días de duelo nacional, a partir del viernes, y ordenaron izar las banderas a media asta en ministerios, dependencias gubernamentales e instituciones públicas.
El rey Abdalá II visitó a los heridos en el Hospital Gubernamental de Karak y prometió que los responsables recibirían los castigos más severos. En un mensaje publicado en la red social X, afirmó que quienes pretendían dividir a los jordanos mediante la violencia habían fracasado ante la unidad del país.
El monarca presidió este sábado una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, durante la cual ordenó elaborar una evaluación integral de la respuesta al atentado y adoptar medidas para reforzar la preparación de las instituciones y prevenir nuevos ataques.
Asimismo, pidió al Gobierno y a los organismos competentes revisar las políticas contra el extremismo e intensificar los esfuerzos para combatir sus fuentes mediante un plan sistemático, en coordinación con las autoridades religiosas, según un comunicado de la Casa Real.
El ministro del Interior, Mazen Al-Faraya, calificó el hecho de operación terrorista perpetrada por un grupo de extremistas y aseguró que las fuerzas de seguridad trabajan para detener a los responsables.
Por su parte, el ministro de Comunicación y portavoz gubernamental, Mohammad Al-Momani, atribuyó el ataque a una ideología extremista y fanática de carácter takfirí. Añadió que las posibles conexiones organizativas de los autores continúan bajo investigación y que los resultados se anunciarán una vez concluida.
El atentado provocó condenas en distintos países árabes, que expresaron su solidaridad con Jordania y rechazaron la violencia terrorista y cualquier intento de socavar la seguridad y la estabilidad del reino.
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