Este es el sentimiento de Martos, presidente de la Sociedad Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias, y de muchos profesionales de la salud cubanos que enfrentan numerosas dificultades a causa del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
«La situación es mucho más compleja cuando se trabaja con niños, porque, aunque nuestro sistema de salud prioriza la atención a los menores de edad y a las embarazadas, muchas veces los pocos recursos a los que podemos acceder no llegan a tiempo», declaró en exclusiva a Prensa Latina.
Detalló que los problemas más complejos en edades pediátricas suelen estar asociados a malformaciones congénitas u otras afecciones que requieren intervenciones altamente especializadas, cuya realización puede verse limitada por la falta de insumos, equipos o tecnologías indispensables.
El especialista explicó que los profesionales de Medicina Intensiva y Emergencias atienden pacientes graves y críticos que, de no recibir tratamiento oportuno y adecuado, pueden fallecer. Incluso cuando sobreviven, la falta de recursos puede derivar en discapacidades y limitaciones que comprometan su calidad de vida futura.
«Trabajamos en la frontera entre la vida y la muerte. Para tratar a este tipo de pacientes son necesarios numerosos recursos, tanto para determinar con precisión su diagnóstico, como para monitorizar constantes vitales o suplir la función de órganos que se encuentran dañados», contextualizó.
Actualmente, agregó, existe un marcado déficit de recursos materiales. Muchos de los equipos disponibles han quedado obsoletos y el parque tecnológico opera por debajo del 50 por ciento de su capacidad, con dispositivos deteriorados, defectuosos o incapaces de ofrecer parámetros precisos.
Martos comentó que existen pacientes cuya gravedad hace prever un desenlace fatal; sin embargo, aseguró que resulta especialmente frustrante cuando se trata de enfermos que médicamente tienen posibilidades de sobrevivir, pero no logran hacerlo debido a la falta de recursos necesarios para su tratamiento. El especialista hizo referencia al elevado estrés que esta situación genera en el personal sanitario. La falta de recursos no solo provoca frustración, especialmente cuando se trata de infantes, sino también sentimientos de desesperanza y depresión entre los profesionales de la salud, quienes deben enfrentar circunstancias de gran complejidad desde el punto de vista psicológico.
Respecto al deterioro de las condiciones del sector sanitario cubano, particularmente tras el endurecimiento de las sanciones durante la administración de Donald Trump, reflexionó que incluso en los meses posteriores a la pandemia de la Covid-19 el país todavía conservaba capacidad de respuesta en numerosas áreas asistenciales.
Según puntualizó, la política de Washington ha provocado incluso déficits de sueros, un recurso básico en la atención de cualquier paciente. A ello se suman las dificultades con los antibióticos y la escasez de medicamentos destinados al tratamiento de la hipertensión arterial y diversas enfermedades cardiovasculares.
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