La Administración Provisional en la región norteña, nombrada recientemente por el primer ministro Abiy Ahmed, trabaja en coordinación con el gobierno federal y las comunidades locales para devolver la tranquilidad a los residentes, informó el jefe de Asuntos Económicos y Reconstrucción de esa estructura gubernamental, Tewodros Aregay.
Explicó que la Administración realiza esfuerzos de estabilización desde que comenzó su trabajo, mientras coordina con el gobierno federal y el público para reanudar los servicios interrumpidos en toda la región.

Aregay subrayó el vínculo con las comunidades para mantener la paz y la seguridad, así como los preparativos en marcha para restaurar los servicios de enseñanza el próximo lunes.
Otras actividades desarrollan de manera conjunta con el Gobierno federal y los residentes para abordar las brechas de servicio de la región y apoyar la recuperación, agregó.
Confirmó que algunos servicios, incluidas las actividades comerciales, ya comenzaron a reanudarse, mientras continúan los esfuerzos para restablecer otras prestaciones públicas y las funciones administrativas.
Reveló que las oficinas de servicios administrativos fueron destruidas deliberadamente, situación que creó obstáculos adicionales para la restauración de las funciones públicas.
Sin embargo, aseveró, realizan esfuerzos para reparar las instalaciones dañadas, mientras trabajan para garantizar que los servicios puedan prestarse junto con el proceso de reparación.

Aregay concluyó que todas las acciones implementadas tienen como objetivo fundamental reconstruir la capacidad administrativa y apoyar un retorno a la vida normal en toda la región, después de la interrupción y destrucción asociada al conflicto provocado por el grupo ilegal Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF).
Por su parte, el presidente del Partido Demócrata de Tigray, Aregawi Berhe, declaró a la Ethiopian News Agency que el TPLF es una fuerza en desorden que no ofreció nada tangible a la población de la región cuando estuvo en el poder durante años.
Berhe caracterizó los esfuerzos continuos del grupo para aferrarse al poder, específicamente a través del reclutamiento forzado de jóvenes y civiles, como el sello distintivo de un liderazgo en bancarrota y desesperado.
Afirmó que el público etíope y, específicamente, los residentes de Tigray, se volvieron muy conscientes de la «trayectoria malévola» que persigue el TPLF desde su destitución del poder federal.
Si bien el Gobierno demostró sistemáticamente un compromiso de reducción de la escalada, que culminó con el Acuerdo de Paz de Pretoria, el Frente consideró la paz como una amenaza existencial, enfatizó.
Señaló que la población, agotada por años de conflicto, salió cada vez más a las calles para rechazar la movilización forzada de sus hijos y el agotamiento de los recursos locales para las luchas de poder internas del grupo.
Al reflexionar sobre el contexto nacional más amplio, comentó que la unidad etíope no es simplemente una construcción emocional, sino que está profundamente anclada en el patrimonio antiguo, la cultura compartida y un legado de resiliencia.
Reafirmó que el pueblo de Tigray mantiene un profundo sentido de patriotismo etíope y un compromiso duradero con la integridad territorial y política del país.
Para concluir sus comentarios, instó a un cambio hacia un compromiso constructivo, enfatizando que, así como los conflictos ideológicos globales se resuelven a través del diálogo diplomático, los desafíos internos de Etiopía deben abordarse reduciendo las diferencias y fomentando un frente nacional unificado.
Convocó a todos los ciudadanos a rechazar las agendas divisivas y priorizar la estabilidad y el futuro de la nación.
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