El primer favorito y campeón defensor necesitó sobreponerse a un comienzo adverso para imponerse con marcador de 6-7 (6), 6-1 y 6-3, en un duelo donde la resistencia inicial de su rival cedió ante la reacción del moscovita.
Basilashvili, procedente de la fase clasificatoria y ubicado fuera de los primeros 100 del ranking mundial, sorprendió al adjudicarse el parcial inicial en un desempate, pero Medvédev respondió con autoridad para inclinar la balanza a su favor.
El segundo set fue una demostración de superioridad del ruso, quien elevó la intensidad de sus golpes desde el fondo de la cancha y redujo los espacios para un adversario que había llegado a la final después de eliminar al griego Stefanos Tsitsipas.
Con el impulso recuperado, Medvédev mantuvo el control en la manga decisiva y selló el triunfo para prolongar su reinado en la ciudad kazaja, donde volvió a demostrar su capacidad para sobrevivir a los momentos de máxima presión.
La victoria representa el vigesimoquinto título de su carrera en el circuito profesional y confirma su condición de uno de los jugadores más competitivos de su generación sobre superficie dura.
En Almaty, el ruso volvió a encontrar el camino hacia la gloria después de ceder el primer asalto, una remontada que convirtió una final incierta en otra celebración para el campeón defensor.
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