La organización ilícita estaba integrada por seis ciudadanos colombianos, cinco chilenos y un ecuatoriano y fue desbaratada luego de un trabajo de inteligencia de varios meses, indicó Eduardo Cerna, director general de la Policía de Investigaciones.
Además de las sustancias prohibidas, sobre todo marihuana y clorhidrato de cocaína, los detenidos también comerciaban con armas, granadas y bombas de gas lacrimógeno.
Todo esto ingresaba a Chile por la frontera norte, para ser distribuido en la Región Metropolitana de Santiago y en el sur del territorio nacional. De acuerdo con el Fiscal Jefe Supraterritorial, Marcelo Vargas, no sólo se logró incautar la droga, sino que también toda la cadena logística de la agrupación a lo largo del país.
Respecto a la incautación de armamento resaltó la importancia de debilitar el poder de fuego inherente a este tipo de actividades ilícitas.
Además de las drogas, armas y vehículos de alta gama, la estructura criminal tenía establecidos los mecanismos financieros para blanquear el dinero e ingresarlo en el sistema bancario de Chile.
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