La revisión fue elaborada a partir de evaluaciones del Instituto de Investigaciones Jardín Botánico de Río de Janeiro, que analizó el estado de conservación de árboles, arbustos y plantas de pequeño porte.
De acuerdo con los datos publicados, 838 especies fueron clasificadas como vulnerables, entre ellas la castaña de Pará (Bertholletia excelsa), incluida en la lista desde 1992, y el palmito juçara (Euterpe edulis), de importancia para la economía forestal.
El grupo más numeroso está integrado por dos mil 162 especies consideradas en peligro de extinción.
Entre ellas figuran la araucaria (Araucaria angustifolia) y el jequitibá rosa (Cariniana legalis), árboles representativos de la diversidad vegetal brasileña. Otras 728 especies fueron clasificadas en la categoría de peligro crítico, que comprende organismos expuestos a un riesgo extremadamente elevado de desaparecer en estado silvestre, e incluye el palo de Brasil (Paubrasilia echinata), árbol asociado al nombre del país.
Además, la actualización identificó dos especies consideradas posiblemente extintas: Symplocos rizzinii, un árbol de la Mata Atlántica registrado en la región de la Sierra de Itatiaia, en Río de Janeiro, y Plinia rogersiana, perteneciente al mismo género que la jabuticaba y originaria de ese bioma, con presencia conocida en Sao Paulo.
La clasificación nacional, recordó la Agencia Brasil, contempla cuatro categorías: vulnerable, en peligro, en peligro crítico y en peligro crítico-posiblemente extinta.
Para establecerlas, los investigadores consideran factores como el tamaño y la fragmentación de las poblaciones, su declive, la distribución geográfica, las amenazas existentes y las medidas de conservación disponibles.
La normativa brasileña establece que esta relación debe revisarse cada cinco años.
Un lustro atrás, la versión anterior fue publicada el 7 de junio de 2022 y contabilizó tres mil 209 especies, cifra inferior a la cantidad de la nueva.
Esta revisión constituye una herramienta para orientar las políticas de conservación y establecer prioridades de protección de la flora nacional, en un país que alberga una amplia diversidad de ecosistemas, desde la Amazonía hasta la Mata Atlántica y el Cerrado.
También, agregó dicha fuente de prensa, la identificación de especies amenazadas permite reconocer las necesidades de conservación y fundamentar acciones dirigidas a reducir los riesgos que enfrentan las poblaciones vegetales.
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