Tenemos la firme determinación de alcanzar una tasa de crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) del 10 por ciento o más anualmente, expresó Minh Hung durante un discurso en la sesión plenaria de alto nivel del Foro Económico de Otoño 2026, que sesiona hasta mañana en Ciudad Ho Chi Minh.
Para tal propósito nos basamos en el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación, la garantía de importantes equilibrios, la mejora de la calidad del crecimiento y el logro del desarrollo sostenible, añadió el jefe de Gobierno.
Gracias a un enfoque proactivo e integral de la integración internacional, Vietnam, que en su día fue un país que afrontaba numerosos desafíos, se convirtió en una economía dinámica y en rápido desarrollo, con tasas de crecimiento del PIB muy elevadas, reafirmó.
El país es un destino de inversión seguro y atractivo, un socio fiable y un miembro activo y responsable de la comunidad internacional, continuó ante los delegados, incluido Stephan Mergenthaler, director ejecutivo del Foro Económico Mundial, coorganizador de la cita.
Tras referirse a los datos económicos de los primeros nueve meses del año, con un crecimiento del PIB de 9,01 por ciento, el más alto desde 2011, el jefe de Gobierno explicó que la nación entró en una nueva fase de desarrollo con la máxima determinación y esfuerzo para lograr con éxito dos objetivos estratégicos de cara al centenario de la independencia.
Debemos convertirnos en un país en desarrollo con una industria moderna y un nivel de ingresos medio-alto para 2030, y en un país desarrollado con altos ingresos para 2045, agregó.
Para conseguir esos objetivos, Minh Hung dijo que el Gobierno estableció una hoja de ruta estratégica que requiere una reforma profunda del modelo de desarrollo, que incluye el fortalecimiento de la capacidad, la calidad y la competitividad de la economía, así como la reforma de los motores de crecimiento tradicionales.
Al mismo tiempo, expresó, que se potencian nuevos sectores y campos económicos basados en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital como principales fuerzas impulsoras a la vez que se promueve un avance integral y sincrónico en los campos de la cultura, la educación y la salud.
Determinamos –dijo- que el alto crecimiento debe ir de la mano de una mayor productividad, la atracción de inversión extranjera debe ir de la mano del fortalecimiento de la capacidad de las empresas nacionales y la integración profunda debe ir de la mano del fortalecimiento de la resiliencia y la autosuficiencia de la economía.
Este no es solo un proceso de reforma del modelo de crecimiento, sino también una profunda transformación en la concepción del desarrollo, los métodos de gobernanza nacional y la forma en que nos conectamos y cooperamos con el mundo.
Para seguir promoviendo el «espíritu de cooperación en la nueva era», esperamos que los socios internacionales no solo «inviertan en Vietnam», sino que «inviertan con Vietnam», que no solo «fabriquen en Vietnam», sino que también realicen conjuntamente investigación y desarrollo, promuevan la innovación y creen nuevas cadenas de valor con competitividad regional y mundial, subrayó.
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