Tras el ataque, el procesado, quien esta jornada fue trasladado a un tribunal de París, no mostró ningún arrepentimiento de sus actos y reconoció que actuó contra personas de religión musulmana y afrodescendientes, declaró Christen en una conferencia de prensa.
El agresor, quien el pasado viernes disparó 128 veces en ocho lugares diferentes en un perímetro de 12 kilómetros, fue presentado a la justicia para responder por sus actos ante un juez de instrucción del PNAT, indicó el canal de televisión BFMTV.
La tarea del referido tribunal judicial en esta capital consiste en presentar una imputación formal por varios delitos, incluido una acción terrorista con un claro motivo racial.
En su momento, la PNAT asumió el caso y abrió una investigación en situación de flagrancia por los delitos de asesinato e intentos de asesinato en relación con una empresa terrorista.
La orientación ultraderechista del acusado, quien se le halló un libro “Mein Kampf”, del dictador nazi Adolf Hitler, se convirtió en motivo de una crisis en el legislativo a principios de esta semana.
Para las bancadas de izquierda y socialdemócrata, se trata de una acción inaceptable de racismo en la Francia de hoy, pero también una consecuencia de declaraciones de la ultraderecha de que detrás de los saqueos de comercios de los últimos días están los inmigrantes.
El agresor, un ciudadano francés de 39 años, montado la mayor del tiempo en su vehículo, disparó con un fusil automático contra quienes asumió eran musulmanes o inmigrantes afrodescendientes, aunque la persona asesinada era un ciudadano francés.
Como respuesta a esas acusaciones, la derecha planteó sus argumento de tal forma que, finalmente, acusó a “la izquierda extrema” de ser responsable por la violencia en el país y, por ende, de lo ocurrido hace una semana.
Tales planteamientos llevaron a la salida en señal de protesta de una sesión de la Asamblea Nacional (cámara baja) de las bancadas de la izquierda, al considerar que ni siquiera ante la evidencia de un acto xenófobo la ultraderecha era capaz de asumir responsabilidades.
El asesinato del Pongo Bossio Wangi, un francés de origen congolés y de 26 años, llevó a la organización de una demostración antirracistas en dos partes de esta capital.
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