El gobierno galo enfrenta el desafió de otra movilización nacional, para poner en primer plano, como está jornada, la importancia del despliegue policial, mientras deja atrás el desafío de responder a las demandas de sindicatos, estudiantes y hasta jubilados.
Nuñez explicó que las movilizaciones en toda Francia coinciden con las fiestas de Halloween.
El despliegue incluirá todas las unidades móviles disponibles, brigadas especializadas, helicópteros, unidades caninas y ecuestres, además de 26 vehículos blindados Centaure y camiones lanzaagua.
Para reforzar la presencia policial, se cancelaron descansos y se movilizaron agentes que estaban de permiso, afirmó.
Las autoridades prevén permitir manifestaciones fuera de los centros urbanos considerados de riesgo, siempre que los organizadores garanticen medidas de seguridad, indicó el ministro.
Además, anunció controles reforzados en carreteras, estaciones y redes ferroviarias, así como protección especial para comercios y centros comerciales ante posibles saqueos.
Nuñez afirmó que la participación podría ser tan elevada como la del 24 de octubre, cuando se produjeron mil 435 detenciones, aunque no reveló las estimaciones de asistencia de servicios de inteligencia.
Sobre el uso de máscaras y disfraces por Halloween, el funcionario recordó que ocultar el rostro en el espacio público está prohibido desde 2010 sin motivo legítimo.
En ese sentido, subrayó que la legislación de 2019 prevé penas más severas cuando existen riesgos de alteraciones del orden durante una manifestación: hasta un año de prisión y 15 mil euros de multa, explicó.
Tales normas se aplicarán también este sábado, afirmó el titular del Interior, quien advirtió que Halloween no sirve como justificación para ocultar el rostro con intención de cometer actos violentos.
Nuñez prometió una respuesta policial “de extrema firmeza” frente a quienes convoquen actos violentos, saqueos o ataques, y distinguió esos llamamientos de las marchas autorizadas, que, afirmó, estarán protegidas para garantizar la libertad de manifestación.
Sin embargo, organizaciones estudiantiles y sindicales denunciaron con anterioridad restricciones que dificultan el ejercicio de ese derecho, como la prohibición de marchar por los centros urbanos y los cambios de itinerario.
Los dirigentes estudiantiles que se reunieron con anterioridad con Nuñez demandaron el derecho de manifestarse, como lo implica la Constitución, y plantearon preocupación de que las restricciones afecten también a manifestantes pacíficos.
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