En un análisis publicado por la Agencia Brasil, especialistas de corrientes desarrollistas y heterodoxas rechazaron que los recortes de gastos primarios, destinados a financiar servicios públicos, sean la principal vía para estabilizar las cuentas del Estado.
La deuda pública bruta pasó de representar el 71,7 por ciento del Producto Interno Bruto en 2022 al 82,9 por ciento en agosto de 2026, evolución que sectores del mercado financiero consideran uno de los mayores desafíos para el próximo mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Simone Deos, profesora del Instituto de Economía de la Universidad Estadual de Campinas, sostuvo que el incremento de la deuda no implica necesariamente riesgo de impago o una escalada inflacionaria, pues está denominada en reales y no en moneda extranjera.
Por su parte, Fernando Henrique Lemos Rodrigues, profesor de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, consideró que el nivel de endeudamiento todavía se encuentra dentro de parámetros internacionales aceptables, pese al aumento registrado en los últimos años.
Cuestionó la comparación entre las finanzas públicas y la economía de una familia y recordó que el Estado cuenta con capacidad de recaudación, puede extender los plazos de su deuda y obtener ingresos de empresas públicas.
Los especialistas señalaron que el pago de intereses constituye un factor central en la trayectoria de la deuda.
Brasil destinó en los últimos 12 meses 1,1 mil millones de reales (207 millones 547 mil dólares) a ese concepto, equivalente al 8,86 por ciento del PIB, según datos del Banco Central citados por la fuente periodística.
Deos afirmó que una proporción creciente de los recursos nacionales termina en manos de rentistas, mientras Rodrigues criticó la presión del mercado financiero para mantener elevadas las tasas de interés y exigir superávits fiscales primarios.
Por su parte, el Banco Central sostiene que los intereses elevados responden, entre otros factores, a las presiones inflacionarias y a los déficits primarios, cuando los gastos públicos superan los ingresos, sin contar el pago de la deuda. Como alternativa, Deos defendió una reducción de las tasas de interés coordinada con medidas cambiarias y un debate sobre la calidad del gasto, sin perjudicar las políticas sociales.
Rodrigues abogó por fortalecer la inversión pública y las empresas estatales, al considerar que el gasto productivo puede generar empleo, ingresos y nuevas inversiones, además de ampliar la recaudación.
Tal debate cobra relevancia tras la victoria electoral de Lula, el pasado 25 de octubre, mientras que sectores del mercado reclaman ajustes fiscales para estabilizar la deuda.
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