Los decesos ocurrieron en 11 departamentos, el 78 por ciento concentrados en Alta Verapaz, Huehuetenango, San Marcos y Escuintla, explicó la titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Mireya Palmieri, citada por el diario local Prensa Libre.
El 78,5 por ciento de los casos correspondía a menores de dos años; el 55 a niños pertenecientes a los pueblos originarios, y el 59 por ciento, a niñas, acotó la funcionaria, a partir de datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Mspas).
La cifra podría aumentar, pues aún hay casos en investigación, advirtió en una citación al Congreso, tras análisis de 222 fallecimientos de niños menores de cinco años sospechosos.
El diputado del bloque Voluntad, Oportunidad y Solidaridad Jairo Flores, según el texto, puso en duda los datos, pues la cartera sanitaria no da cuenta de qué pasa con los casos que son excluidos.
Ello, consideró, podría llevar a un subregistro y a que la cantidad de niños víctimas fatales sea mayor.
El legislador señaló que la desnutrición y el hambre en el país tienen rostro de mujer, de población indígena y en situación de pobreza.
Además, trascendió en la citación, van 17 mil 482 casos de menores detectados con desnutrición aguda, de los cuales el 17,9 por ciento presenta una condición grave.
Palmieri mencionó que el 58 por ciento de los niños identificados se recuperó, de acuerdo con los datos reportados del Mspas hasta el 2 úlitmo.
Añadió que del 2024 al 2026 la desnutrición crónica en niños de dos años bajó del 46 por ciento al 44,2.
“Bueno sería que no hubiera ni un niño en esas estadísticas, pero para trabajar el tema con responsabilidad, hay que tener datos exactos”, remarcó Flores.
Negó que se parta de un censo ni de una encuesta, sino de los datos que reporta Salud, los cuales “no son confiables”.
Un total de 60 niños menores de cinco años murieron en este territorio centroamericano por desnutrición aguda en 2025, menos que los 126 del año anterior, informaron aquí en enero.
El catedrático de la Escuela de Nutrición de la Universidad Panamericana, Jorge Pernillo, advirtió que el monitoreo del asunto sigue siendo deficiente en el país y no hay cobertura en comunidades lejanas.
La vicepresidenta Karin Herrera precisó que desde el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional comprendieron la necesidad de priorizar a la primera infancia en los municipios más vulnerables.
Reconoció, no obstante, que falta camino por recorrer, “y seguiremos trabajando hasta alcanzar municipios libres de desnutrición infantil en toda Guatemala”.
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