El presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, Frank Pearl, comentó a periodistas presentes en el evento que una medida administrativa es lo único que se precisa para el comienzo del empleo de esa técnica en el país.
Remarcó que el Consejo de Estado ya resolvió que son innecesarios los proyectos piloto, que consisten en un conjunto de pruebas para evaluar la viabilidad técnica, ambiental y social de la fracturación hidráulica en Yacimientos No Convencionales de hidrocarburos antes de decidir si se pasa a una explotación comercial.
El gerente general de la filial de la multinacional estadounidense Drummond Company en Colombia, Alberto García, refirió por su parte que a la compañía a la que representa busca reactivar sus tres contratos suspendidos de gas asociado al carbón y avanzar con su primer pozo de fracking en el transcurso de 2027.
“Necesitamos hacer el primer pozo el próximo año”, manifestó.
La vicepresidente de Operaciones, regalías y participaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Yeny Cortés, declaró que, con el fin de avanzar en la aplicación del método, el Gobierno busca resolver dos asuntos fundamentales.
El primero versa en torno a los procesos de licenciamiento ambiental pendientes y el segundo tiene que ver con la perforación de los pozos necesarios para obtener información sobre el comportamiento de los recursos en el subsuelo.
Estimó que, para 2028, podría perforarse el primer pozo por medio del fracking.
Durante su discurso de toma de posesión presidencial el 7 de agosto de 2026, Abelardo De La Espriella anunció que su gobierno autorizará el método extractivo en Colombia bajo un modelo “responsable y sostenible”.
Legisladores del partido Pacto Histórico, entre ellos la senadora Esmeralda Hernádez, consideran que el fracking es incompatible con la sostenibilidad.
Según expuso la legisladora, no existe una versión limpia ni controlada de la referida práctica, que consiste en inyectar a alta presión millones de litros de agua, arena y sustancias químicas en el subsuelo para fracturar rocas profundas y liberar los combustibles atrapados en ellas.
“Hablan de control del metano como si fuera posible. Entre el 3,6 y el 7,2 por ciento del gas metano producido por el fracking se escapa a la atmósfera por fugas en los pozos. El metano tiene un potencial contaminante 86 veces mayor que el dióxido de carbono. Su impacto en el calentamiento global es devastador”, argumentó.
Hasta la fecha, en Colombia no se ha hecho fracturamiento de manera comercial para la explotación de yacimientos no convencionales.
mar/ifs





