Una hoja informativa del Departamento de Estado relacionó las ocho entidades penalizadas, entre las que figuran empresas vinculadas al sector petrolero; dos personas y cinco embarcaciones vinculadas al transporte de combustible, entre otros.
Entre las entidades estatales cubanas sancionadas se encuentran CUBAELECTRÓNICA, cuyo ámbito es la importación y exportación de productos electrónicos y de comunicaciones, y TECNOSIME, que presta servicios técnicos y tecnológicos.
Los tentáculos extraterritoriales de las sanciones alcanzaron a dos compañías chinas: China National Electronic Import and Export Company (CEIEC) y Beijing H&C Technologies Co., Ltd.
Las medidas anunciadas se aplican en virtud de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo, la cual permite imponer restricciones a personas y organizaciones que, a juicio de Washington, representarían amenazas a la seguridad nacional estadounidense.
Paralelamente, el Departamento del Tesoro amplió el alcance de las sanciones secundarias al autorizar la aplicación de medidas contra extranjeros que operen o hayan operado en los sectores de manufactura, tecnología, electrónica y actividades marítimas de la economía cubana.
El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó esta nueva vuelta de tuerca al bloqueo contra Cuba alegando que las disposiciones no son contra el pueblo cubano sino contra sus élites.
Durante su intervención el 28 de octubre en la Asamblea General de la ONU previo a la votación de la resolución cubana que pidió el levantamiento del bloqueo y recibió el apoyo mayoritario de la comunidad Internacional, el canciller denunció el castigo colectivo que representa ese cerco unilateral.
El bloqueo de combustible equivale a un bloqueo naval, “es un acto de guerra y un acto de castigo colectivo y de genocidio, proscritos por el Derecho Internacional”, subrayó Bruno Rodríguez Parrilla.
Sus durísimas consecuencias recaen sobre las personas, limitan sus derechos humanos fundamentales, afectan a terceros países y convierten necesidades esenciales de la población en instrumentos de coerción política, añadió.
Sus efectos -apuntó- terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano, en la alimentación y el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos, en los precios de bienes indispensables para la vida.
¡Cuba no es una amenaza! ¡El bloqueo sí!, afirmó el jefe de la delegación cubana al examen anual que sesionó en la sede de la ONU en Nueva York.
En el primer semestre de este año llegó a Cuba un solo barco de crudo con 100 mil toneladas, en calidad de ayuda humanitaria de Rusia, faltaron respecto a lo planificado dos millones 667 mil 800 toneladas de combustible.
Por otra parte, la lista de espera quirúrgica nacional alcanzó los 100 mil pacientes, de los cuales 12 mil son niños.
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