Igor González apuesta al título boricua en el Mundial Sub-23

Managua, 5 nov (Prensa Latina) En una tarde de calor denso y lluvia fina que no apagaba el diamante del Estadio Nacional Soberanía, Juan “Igor” González habló en exclusiva con Prensa Latina sobre el propósito de Puerto Rico en la Copa Mundial de Béisbol Sub-23.

Por Boris Luis Cabrera (Enviado especial)

“En el torneo pasado fuimos los subcampeones del mundo”, recordó el exgrandesligas, antes de afirmar que la selección boricua llega “preparándose” y con “un nutrido grupo con mucho talento”, reforzado ahora por más peloteros profesionales, aunque él rechaza cualquier jerarquía artificial.

“También los colegiales y los aficionados son buenos peloteros”, precisó González, dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, autor de 434 jonrones y mil 404 impulsadas en las Grandes Ligas, quien hoy traslada esa experiencia al banco de los jóvenes de Puerto Rico.

El estratega no vende certezas: “En el juego no hay enemigo pequeño, cualquiera le hace pasar un susto a cualquiera”, advirtió, como si cada rival fuera una tormenta posible en el horizonte de un torneo que comienza este viernes en Managua.

Puerto Rico integrará el Grupo A junto a Nicaragua, Panamá, Australia, República Checa y China Taipéi, y debutará ante Panamá en el propio Estadio Nacional Soberanía, donde Igor conversó con esta agencia durante el entrenamiento del equipo.

“Hay que jugar duro, salir con el deseo y con la mentalidad de ganar”, sentenció el manager, quien reconoció que el conjunto no ha tenido mucho tiempo para amalgamarse porque sus jugadores provienen de ligas profesionales, universidades y circuitos independientes.

Aun así, confía en que “esa química” termine de florecer cuando la pelota comience a rodar; el director boricua dibujó un equipo sólido en el pitcheo y la defensa, pero admitió que la ofensiva “está por debajo de los otros dos departamentos”.

Esta vez, explicó, la convocatoria buscó precisamente más bateadores, y pidió fe en que “la confianza que ellos tengan con ellos mismos” les permita golpear mejor que en la edición anterior, aunque reconoce que todos los rivales llegan con pitcheo de calidad.

Para Igor, el montículo es la columna vertebral del béisbol: “Si el picheo es bueno, el bateo casi nunca se ve”, dijo, con la contundencia de un hombre que castigó lanzamientos durante años y ahora aprende a construir un equipo capaz de resistirlos.

Su mensaje a los jóvenes no nace de un manual técnico, sino de una vida entera de esfuerzo: “Primero confíen en Dios. Segundo, la confianza en uno mismo es la clave del éxito en cualquier trabajo. Y que trabajen duro”, insistió.

“Uno no se puede rendir nunca en la vida hasta lograr el objetivo”, añadió González, quien confesó que todavía siente “deseos de puñales” por competir y que por eso comparte sus experiencias con los nuevos peloteros: “No se puede ser egoísta”.

González conoce el peso de dirigir a Puerto Rico: condujo a la selección a la histórica medalla de plata en el Mundial Sub-23 de 2024, repitió el liderazgo en el Premundial de 2025 y ha formado parte del cuerpo técnico nacional en el Clásico Mundial.

En el Béisbol Doble A de Puerto Rico también dejó huella como dirigente de Humacao y Cayey, al que llevó al título en 2022 y al subcampeonato en 2023, una trayectoria que explica por qué su voz pesa tanto entre los jóvenes boricuas.

Ahora, con la lluvia fina cayendo sobre Managua como un presagio discreto y el calor sosteniendo la tensión del aire, Igor González convierte la fe en método, la experiencia en herencia y la derrota de hace dos años en combustible.

Puerto Rico no llega solo a buscar una corona: llega a cobrar una deuda con la historia, guiado por un hombre que aprendió que el béisbol se gana con talento, pero se conquista con alma.

lam/blc

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