Puerto Rico, entre los favoritos del Mundial Sub-23 de Nicaragua

Managua, 5 nov (Prensa Latina) Con la memoria de una histórica medalla de plata y el hambre de conquistar la cima, Puerto Rico llega hoy al Campeonato Mundial de Béisbol Sub-23 de Nicaragua como uno de los aspirantes a la Superronda.

   La novena boricua, que arribó ayer a territorio nicaragüense bajo la conducción del exgrandesligas Juan «Igor» González, vuelve a una competencia donde ya dejó huellas y pretende convertir en oro la ilusión que hace dos años se quedó a las puertas de la gloria.

   En la edición de 2024, celebrada en Shaoxing, China, los puertorriqueños alcanzaron el segundo puesto, su primera medalla de plata en la historia de esta categoría, después de caer en la final frente a Japón por 0-5, un resultado que confirmó su capacidad para competir entre las principales potencias juveniles del béisbol internacional.

   «Para nosotros es un privilegio estar nuevamente aquí con nuestros hermanos nicaragüenses. Venimos con muchas expectativas, en el torneo pasado fuimos los subcampeones del mundo, venimos mejor preparados y con más deseos de ser campeones», expresó González.

   El estratega aseguró que el conjunto acumuló varias semanas de preparación y presenta una combinación de peloteros profesionales, jugadores de la Liga Doble A, universitarios y jóvenes con experiencia internacional, una mezcla que pretende aportar profundidad y competitividad a la selección.

   «Venimos con muchos peloteros profesionales que están ansiosos por demostrar su talento, aunque nuestra filosofía es ir partido a partido jugando la pelota con muchas ganas», señaló el director, quien conoce el béisbol desde sus dos grandes dimensiones, primero como jugador de Grandes Ligas y después desde el desafío de conducir a un equipo nacional hacia los principales escenarios.

   González, dos veces ganador del premio Jugador Más Valioso de la Liga Americana durante su trayectoria con los Rangers de Texas, regresa ahora al frente de una generación que ya condujo hasta el subcampeonato mundial de 2024 y que aspira a dar el último paso que le faltó entonces.

   Puerto Rico competirá en el grupo A, junto a la anfitriona Nicaragua, Australia, República Checa, Panamá y China Taipéi, una llave de exigencia considerable en la que los boricuas cuentan con argumentos para ubicarse entre los tres primeros y asegurar uno de los boletos a la superronda.

   Los tres mejores conjuntos de cada llave avanzarán a la siguiente instancia, donde se enfrentarán a los clasificados del grupo contrario y arrastrarán los resultados obtenidos frente a los otros equipos que también consiguieron el pase, mientras los restantes disputarán la ronda de posiciones.

   La competencia tendrá como escenarios el Estadio Nacional Soberanía, en Managua, el Roberto Clemente, en Masaya, y el Rigoberto López Pérez, en León, tres instalaciones que ofrecen un marco de calidad para una cita que devolverá a Nicaragua la organización de una Copa Mundial de Béisbol por primera vez desde 1994.

   Para González, además, la visita tiene un significado que trasciende el terreno, pues la figura del legendario Roberto Clemente, cuyo nombre distingue el estadio de Masaya, constituye un símbolo de los históricos vínculos de hermandad entre Puerto Rico y el pueblo nicaragüense.

   «Venir a Nicaragua es agradable», manifestó el técnico, al evocar esa relación que el béisbol ayudó a cimentar y que ahora vuelve a encontrar en un campeonato donde la pasión de las gradas será parte esencial del espectáculo.

   Con el recuerdo de la plata como punto de partida, una generación dispuesta a demostrar su talento y un dirigente que ya conoce el camino hacia el podio, Puerto Rico no llega a Nicaragua para defender lo conseguido, sino para disputar aquello que todavía le falta: el trono mundial.

mem/blc

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