La nueva norma establece el Examen Nacional de Evaluación de la Formación Médica como instrumento obligatorio para comprobar la preparación de quienes aspiran a obtener el registro profesional y trabajar como médicos en Brasil.
Con la medida, apuntó la Agencia Brasil, se consolida una política pública que articula la evaluación de los estudiantes, la supervisión de las facultades y el acceso a los programas de residencia médica.
El examen será aplicado por el Ministerio de Educación, mediante el Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas Anísio Teixeira, con participación del Ministerio de Salud y del Consejo Federal de Medicina.
La evaluación comprenderá tres etapas durante la carrera universitaria: al finalizar el segundo, el cuarto y el sexto año, y las calificaciones serán acumulativas y la última prueba, realizada al concluir la formación, tendrá un peso mayor en el resultado final.
Aquellos estudiantes que no alcancen el nivel mínimo de conocimientos y competencias exigido podrán presentarse nuevamente en ediciones posteriores, pero no estarán habilitados para ejercer la Medicina hasta demostrar la proficiencia requerida.
Tal exigencia para obtener el registro en los Consejos Regionales de Medicina se aplicará a quienes hayan ingresado en la carrera a partir del 19 de junio de 2026, fecha de publicación de la medida provisional que dio origen a la ley.
Los estudiantes matriculados con anterioridad quedarán sujetos a las normas vigentes antes de ese cambio.
Durante la ceremonia de firma, Lula defendió la responsabilidad del Estado en la garantía de una atención sanitaria de calidad y consideró que una mejor preparación de los profesionales repercutirá directamente en los servicios ofrecidos a la población.
Por su parte, el ministro de Salud, Alexandre Padilha, explicó que la iniciativa permitirá evaluar la formación de manera progresiva y corregir deficiencias antes de que los alumnos concluyan sus estudios.
También, destacó que no se trata de una prueba aislada al final de la carrera, sino de un mecanismo de seguimiento durante todo el proceso educativo.
La legislación establece, además, que las facultades cuyos resultados sean insatisfactorios podrán quedar sometidas a procedimientos de supervisión del Ministerio de Educación.
Crea el Sistema Nacional de Evaluación de la Residencia Médica, destinado a establecer instrumentos para acompañar y mejorar la preparación de los especialistas.
El texto fue sancionado con un veto presidencial a la disposición que establecía una contribución equivalente al dos por ciento de los ingresos netos de las instituciones privadas que utilizan instalaciones y servicios del Sistema Único de Salud para actividades prácticas de formación.
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