En diálogo sostenido con el diario brasileño Folha de S. Paulo en Miami, Estados Unidos, el legislador del Partido Liberal manifestó que existen motivos para desconfiar del escrutinio, pero afirmó que no dispone de evidencias para demostrar una manipulación electoral.
“No tengo pruebas y ni las tendré, porque está prohibido investigar ese asunto”, declaró al periódico, al tiempo que adelantó que su partido buscará la anulación de la fórmula presidencial de Lula y Geraldo Alckmin por supuesto abuso de poder económico.
El senador cuestionó especialmente la ampliación de dos horas del horario de votación durante la segunda vuelta, el 25 de octubre, y sostuvo que no existe una explicación matemática para el incremento de votos obtenido por el mandatario respecto al primer turno.
Sin embargo, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, afirmó que tenía absoluta seguridad sobre el proceso electoral, y la extensión del horario fue determinada por el Supremo Tribunal Federal (STF) tras solicitudes de ambas campañas, tanto la de Lula como la de Flávio.
El parlamentario también evitó revelar quién organizó y financió su huida de Brasil, y se negó a ofrecer detalles sobre el supuesto plan que le permitió trasladarse a Estados Unidos después de los comicios.
Flávio justificó su permanencia en territorio estadounidense alegando que no pretende regresar para enfrentar lo que calificó de persecución judicial, y dijo que no cometerá el mismo error de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
El exmandatario, quien volvió a Brasil en 2023 después de permanecer tres meses en Florida, fue condenado en 2025 a 27 años y tres meses de cárcel por su participación en la trama golpista posterior a los comicios presidenciales de 2022, en los que fue derrotado por Lula.
Además, el senador afirmó que pretende mantener su mandato en el Congreso y participar virtualmente en las sesiones cuando sea posible, al tiempo que dejó abierta su aspiración presidencial para 2030.
De acuerdo con Folha, en la entrevista el legislador abandonó el tono más moderado ensayado durante la campaña y retomó el estilo de su padre: “reprodujo teorías conspirativas y discursos golpistas, defendió el voto impreso y acusó al gobierno de Lula de tener un proyecto ‘comunista’.”
Flávio Bolsonaro enfrenta tres investigaciones en el STF, entre ellas una por sospechas de lavado de dinero en operaciones relacionadas con plataformas de apuestas digitales.
Las otras dos pesquisas son por presunta calumnia contra Lula, a raíz de una publicación en redes sociales; y por posibles delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas en el financiamiento de la película Dark Horse, sobre la trayectoria de su padre.
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