La organización, presidida por Gilberto Kassab, considera que su peso parlamentario y el comportamiento de sus legisladores en las votaciones de interés del Palacio del Planalto justifican mantener su actual representación en el gabinete. Actualmente, el PSD controla los ministerios de Agricultura y Ganadería, Minas y Energía, y Pesca y Acuicultura.
Sin embargo, la fuerza política pretende sustituir esta última cartera por otra de mayor influencia y capacidad de inversión, publicó el diario O Estado de Sao Paulo.
Entre las prioridades figura mantener Agricultura, considerada estratégica por el volumen de recursos destinados a infraestructura rural, como la pavimentación de caminos vecinales y la adquisición de maquinaria agrícola.
También proporciona capacidad de articulación con los 887 municipios gobernados por la formación y con las 27 superintendencias estatales del sector.
Para dirigir ese ministerio aparecen como principales candidatos el actual titular, André de Paula, y el senador Carlos Fávaro, quien ocupó el cargo durante el tercer mandato de Lula.
El mantenimiento de Minas y Energía también constituye un objetivo importante, debido a su influencia en las concesiones, la regulación del sector y la formulación de políticas nacionales relacionadas con los minerales críticos.
Como sustituto de Pesca y Acuicultura, el PSD considera posibles alternativas: Transportes, bajo control ahora del Movimiento Democrático Brasileño; Ciudades, también dirigido por esa agrupación, e Integración y Desarrollo Regional, encabezado por el Partido Democrático Laborista.
La distribución de los cargos contempla equilibrar la representación de las bancadas del partido en el Senado y la Cámara de Diputados, con una probable mayor participación de esta última.
El movimiento ocurre en medio de las conversaciones para conformar el equipo ministerial del cuarto mandato de Lula y asegurar una base parlamentaria capaz de respaldar las iniciativas gubernamentales.
Aunque el PSD presentó al exgobernador Ronaldo Caiado como candidato presidencial en la primera vuelta y liberó a sus afiliados para decidir su apoyo en el balotaje, dirigentes regionales de la organización participaron en la campaña de reelección del mandatario.
Kassab, por su parte, manifestó disposición a respaldar la nueva administración si mantiene una orientación hacia el centro político, establece directrices económicas claras y promueve reformas estructurales.
También, condicionó un mayor acercamiento a las posiciones del Gobierno sobre eventuales reformas electoral y del Poder Judicial, aunque aseguró que la distribución de cargos no constituye una condición previa para el diálogo.
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