Noboa instó a las naciones de América Latina a trabajar de manera conjunta contra ese flagelo, con la cooperación y coordinación de todos los Estados.
“Toda negociación que hubo en el pasado (con el crimen organizado) terminó mal. Se terminaron tomando las cárceles, se tomaron zonas y poblaciones enteras, inclusive algunos gobiernos locales”, manifestó el dignatario, que pidió cambiar de enfoque y visión.
Asimismo, consideró que la defensa de los derechos humanos no debe estar reñida con la mano firme en el cumplimiento de la ley.
«Tenemos claro que la falta de oportunidades es aprovechada por el crimen organizado para reclutar a jóvenes y niños que han perdido la esperanza de tener un futuro digno», manifestó el gobernante que insistió en cómo las estructuras criminales operan a nivel regional e incluso intercontinental.
La Cumbre, que transcurre hoy y mañana, tiene lugar en Guayaquil, una de las ciudades más violentas de esta nación sudamericana.
El evento es organizado por el Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (Clasi), cuya presidencia pro tempore la ocupa Ecuador, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Ecuador cerró el 2023 como uno de los países más peligrosos de América Latina con una tasa de homicidios de 45 por cada 100 mil habitantes, según cifras oficiales.
No obstante, Noboa resaltó que en el marco del conflicto armado interno que él declaró en enero pasado, los índices de violencia se han reducido en más del 20 por ciento, aunque aún persisten los hechos delictivos y en seis provincias está vigente un estado de excepción.
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