«Por el comportamiento del presidente norteamericano, creo que será cada vez más difícil que los países ricos quieran comprometerse a ayudar a la salvación del planeta», afirmó Lula a una radio del municipio Macapá, norteño estado de Amapá.
Desde que volvió al poder, Trump anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Clima, prometió aumentar la exploración de petróleo y alentó el uso de pajitas de plástico, además de cuestionar incentivos a los coches eléctricos.
Anteriormente, Lula criticó al republicano, al decir que el plan de remover a los palestinos de la Franja de Gaza «no tiene sentido» y que el mandatario «vive de bravatas» y «cada día dice una anomalía».
Un 44 por ciento de los brasileños opinó en enero que Trump puede influir en la derecha política en las elecciones presidenciales, previstas para 2026 en este país.
Según la encuesta del instituto Real Time Big Data, además, el 51 por ciento cree que Lula tendrá dificultades en las relaciones personales con Trump por la posición ideológica de cada uno.
Durante la entrevista, el gobernante brasileño destacó que la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se realizará entre el 10 y 20 de noviembre en Belém, capital del norteño estado de Pará, será una oportunidad para presionar a los países desarrollados a invertir en la preservación ambiental.
«Cuando decidimos hacer la COP30 en Belém, es porque quiero que la Amazonia hable al mundo. Queremos discutir seriamente la financiación. ¿Van a financiar o no van a financiar?» destacó Lula.
A pesar de las divergencias, el Gobierno brasileño pretende invitar a Trump al evento, aunque los diplomáticos evalúan que su presencia es poco probable.
Con la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, hay expectativas de que el presidente chino, Xi Jinping, participe en la conferencia.
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