En un duelo cargado de tensión y alternativas, los dirigidos por David Martín rozaron la eliminación tras desperdiciar una ventaja de dos goles y ver cómo los helenos igualaban a falta de 90 segundos para el final. Sin embargo, un gol agónico de Álvaro Granados cuando solo restaba un segundo en el reloj forzó los penales, donde emergió la figura del portero Unai Aguirre, clave en la victoria.
El veterano Felipe Perrone, en su despedida internacional, convirtió uno de los lanzamientos decisivos y lideró con temple a un equipo que no disputaba una final mundial desde 2022.
España buscará su tercer título frente al ganador del cruce entre Serbia y Hungría, mientras asegura ya su medalla número once en citas del orbe.
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