Thaksin, quien gobernó Tailandia entre 2001 y 2006, fue declarado culpable de abuso de poder en un caso que involucra la venta de activos estatales a bajos precios a familiares.
Aunque inicialmente la sentencia fue de ocho años, un indulto real redujo la pena del exmandatario a un año de prisión y él optó por cumplirlo en un hospital debido a supuestos problemas de salud, lo cual generó críticas sobre favoritismos en el sistema judicial tailandés.
Tras cuestionamientos públicos sobre un trato especial, la actual orden del Tribunal Supremo reconoció que Thaksin exageró la gravedad de su estado de salud con el fin de evitar ser trasladado a una cárcel.
Este fallo llega en un contexto político sensible en Tailandia, donde el legado de Thaksin sigue dividiendo a la sociedad entre sus seguidores y opositores, y donde la justicia es vista por muchos como un instrumento de lucha política.
Hace dos semanas, un tribunal penal en Bangkok absolvió al ex primer ministro tailandés de los cargos de lesa majestad imputados hace una década por insultar a la monarquía.
El 29 de agosto, el Tribunal Constitucional de Tailandia destituyó a la primera ministra, Paetongtarn Shinawatra, hija de Thaksin, por una violación ética.
A la salida de la corte este martes, Paetongtarn agradeció a nombre de su familia la clemencia real de reducir la sentencia del padre a un año.
El experimentado político llevaba 15 años exiliado en Dubái, cuando decidió regresar a Tailandia después del ascenso de la hija al poder, en 2023.
Ante el arresto inmediato para rendir cuentas por varias condenas pendientes por corrupción, los abogados de Thaksin alegaron problemas de salud y pidieron cumplir la condena en una institución hospitalaria, donde pasó varios meses y suplicó régimen de arresto domiciliario.
lam/msm













