La postura vertical del Ejecutivo fue subrayada la víspera por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien adelantó una serie de iniciativas que restringirán entre otros aspectos, la compra o venta de armas a Israel, y la prohibición del tránsito de armamentos del régimen de Tel Aviv por territorio del país ibérico.
Limitará asimismo la adquisición de mercancías producidas por colonos o personeros denunciados por haber cometido violaciones de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados.
Los pasos anunciados por Sánchez y que presumiblemente serán aprobados por el Consejo de Ministros ya generaron respuestas airadas y agresivas del régimen de Benjamin Netanyahu y sus funcionarios, con duras criticas a la administración española.
El veto de Netanyahu a que la vicepresidenta segunda de España, Yolanda Díaz, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, a poder ingresar a Israel, fue tomado por ambas como un honor y un orgullo de ser sancionadas por una administración que mata de hambre y agrede al pueblo palestino.
Las reacciones, en contraste, de la derecha del Partido Popular (PP), fueron poco ponderadas, en particular de los mandamases de Madrid, Isabel Diaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, defensores de Tel Aviv con diversos matices.
Dn todo caso, Sánchez recalcó que es un comienzo de iniciativas que se añaden a la promoción de España de dos estados de Palestina e Israel como única forma tangible de alcanzar la paz en el Medio Oiente.
Las protestas contra la participación de un equipo de Israel en la Vuelta Ciclista a España, del colectivo Marea Palestina en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, o el impacto de la película sobre Hind Rajab, Gran Premio del Jurado en Venecia, acentuaron el panorama mundial de repudio a las agresiones de Israel.
Numerosas personalidades españolas y algunas fuerzas políticas insisten en que España debe romper relaciones diplomáticas con Israel.
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