En el llamado, el jefe del Gobierno nepalí expresó su pesar por las manifestaciones y condenó la violencia, en cualquier forma.
Señaló que el actual panorama no beneficia a la nación y la búsqueda de una solución pacífica y dialogada es el método que adoptará su Gobierno.
Oli aseguró que se mantiene en contacto con las partes implicadas para evaluar la situación y llegar a una conclusión significativa y pidió actuar con moderación en las difíciles circunstancias.
La víspera, masivas protestas estallaron en Katmandú y sus alrededores, las cuales evolucionaron a enfrentamientos entre la policía y manifestantes con muertos y heridos como resultado lamentable.
En una rápida evolución de los acontecimientos, renunció el ministro del Interior, Ramesh Lekhak, por acusaciones de supuesta responsabilidad moral por la pérdida de vidas y los heridos, mientras que el de Abastecimiento de Agua, Pradeep Yadav, anunció este martes su dimisión en apoyo a los manifestantes.
Asimismo, las autoridades impusieron un toque de queda indefinido dentro de áreas claves de esta capital y anunciaron el refuerzo de la seguridad para evitar más confrontación y violencia; sin embargo, los últimos reportes dan cuenta de hechos vandálicos e incendio de la oficina central del Congreso Nepalés en Sanepa.
Las protestas comenzaron luego de declaraciones de la oposición contra la prohibición gubernamental de grandes plataformas globales como Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp), Alphabet (YouTube), X (anteriormente Twitter), Reddit y LinkedIn, por no cumplir con el proceso de registro exigido sobre la gestión del uso de las redes sociales en el país.
En cambio, TikTok, Viber, Witk, Nimbuzz y Popo Live cumplieron con las indicaciones administrativas y están operativas en Nepal, mientras que Telegram y Global Diary han solicitado su inclusión y están a la espera de aprobación.
Varios cibernautas señalaron la similitud del panorama actual en Nepal con lo ocurrido en agosto de 2024 en Bangladesh, que desembocó en el derrocamiento del Gobierno de la primera ministra Sheikh Hasina, con un movimiento, en su mayoría de jóvenes, que alegaban supuestas disconformidades con una legislación gubernamental.
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