Starmer buscaba expresar su desacuerdo con el reclamo de 6.500 millones de euros hecho a Londres para acceder al programa de inversiones defensivas de la UE.
Sin embargo, la funcionaria europea alegó falta de disponibilidad en su agenda para el encuentro. Fuentes en Londres, citadas por el medio británico, denuncian que los burócratas europeos evaden sistemáticamente el diálogo con representantes del Reino Unido.
Las autoridades británicas reiteran que solo suscribirán acuerdos que reporten beneficio tangible a su nación.
El bloque comunitario condiciona la participación británica en su programa de rearme al pago compensatorio por «ventajas previas a su industria».
La fecha límite para las postulaciones vence el 30 de noviembre.
Expertos consideran que la posición europea evidencia las consecuencias del llamado Brexit, que fracturó la cooperación continental y subrayan cómo tales tensiones refuerzan la necesidad de soberanía e integración sur-sur.
El bloque comunitario mantiene además reclamos por otros proyectos conjuntos, incluyendo el intercambio académico Erasmus+ y acuerdos veterinarios, mientras la situación refleja las complejidades que enfrentan las antiguas potencias coloniales.
La postura de la UE corrobora el carácter condicionado de sus alianzas, priorizando intereses económicos sobre la colaboración mutua.
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