De acuerdo con la edición digital del diario La Jornada, el sujeto fue identificado de esta manera por la Fiscalía General de Justicia, que además lo menciona como parte del equipo del diputado Andrés Atayde, coordinador de la bancada de esa formación en el Congreso capitalino. Investigaciones refieren que a la movilización, organizada supuestamente por la generación Z para el 15 de noviembre, asistieron individuos que fueron convocados por actores cercanos a grupos opositores para realizar actos de agresión.
La Fiscalía local continúa con las averiguaciones por estos hechos, donde no se excluye que haya más involucrados.
También se ubicó a sujetos del denominado “bloque negro” que tuvieron dos momentos de participación. Al final de la manifestación, en el Zócalo de esta urbe, un grupo de individuos, muchos de ellos con el rostro cubierto, agredieron a la Policía incluso con artefactos explosivos, lo cual dejó un saldo de 100 uniformados y 20 civiles con lesiones.
Antes de la marcha, análisis digitales evidenciaron que no se trataba de una convocatoria genuina, sino impulsada de manera artificial en redes sociales mediante bots, cuentas recién creadas y el apoyo de la derecha nacional y extranjera.
Un estudio realizado por el Sistema Público de Radiodifusión estimó que la campaña implicó el gasto de más de 90 millones de pesos (cuatro millones 927 mil 95 dólares) solo entre octubre y mediados de noviembre.
El desmontaje de las intenciones de la derecha dentro y fuera de las fronteras de esta nación llegó también de la mano de la presidenta del gobernante partido Morena, Luisa Alcalde, quien expuso la vinculación de uno de los convocantes con el Partido Acción Nacional.
Alcalde mostró pruebas de que Edson Andrade, entre los principales impulsores de la manifestación (crítica del gobierno pero supuestamente apartidista), fue contratado en febrero por 2,1 millones de pesos (más de 110 mil dólares) durante un año para gestionar las redes de la formación política conservadora.
Las evidencias sobre un movimiento con poca presencia de jóvenes y con nexos estrechos con la oposición influyeron seguramente en que el pasado 20 de noviembre, cuando fue convocada una segunda marcha, apenas asistieran unas 200 personas.
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