Con balance de 27 triunfos y 21 derrotas, la tropa insular comanda la liga y aventaja por dos juegos a Caribes de Anzoátegui y Cardenales de Lara, escoltas que acechan como sombras al caer la noche. El desafío será en el Estadio Monumental Simón Bolívar, escenario donde la épica suele escribirse a batazos.
Enfrente estarán los Leones capitalinos, rivales con los que los Bravos marchan igualados en la serie particular (3-3), pero que hoy navegan en aguas turbulentas, hundidos en la última posición con récord de 21-25. Para los melenudos, cada out es oxígeno; para los líderes, una oportunidad de abrir brecha.
La víspera dejó cicatrices. Los Bravos cedieron 8-9 ante Tiburones de La Guaira en el Universitario, un duelo donde el relevo se resquebrajó y permitió la remontada.
Alexis Amarista y José Martínez empuñaron el orgullo con par de dobles cada uno y cuatro impulsadas entre ambos, insuficientes ante el vendaval rival.
Por los escualos, Gabriel Arias y Tomás Telis sacaron la pelota del parque, Juniel Querecuto firmó un 4-4 con biangular y dos remolques, mientras Alfred Gutiérrez cargó con el revés; Jairo Iriarte y Edgardo Enríquez sellaron la ventaja.
Los Leones también llegan golpeados: tras dos éxitos al hilo, cayeron 14-5 ante Cardenales de Lara, herida abierta que intentarán cerrar en la Rinconada.
La jornada se completa con el pulso entre Águilas del Zulia y Navegantes del Magallanes. En Caracas, el diamante aguarda: la cima tiene guardianes y el lunes promete ruido de historia.
mem/blc













