En su habitual rueda de prensa de los lunes el dirigente de la mayor organización de izquierda en el país puntualizó que al presidente Donald Trump “no le interesa la democracia, nunca habló Trump de democracia en su discurso, pero sí dijo como 27 veces la palabra petróleo y recursos”. Trump, apuntó, va tras el petróleo y el oro.
«Como FMLN repudiamos la agresión imperialista contra Venezuela, una invasión donde murieron decenas de civiles… pero es que a Trump no le interesa la democracia, nunca habló Trump de democracia en su discurso».
Ahorita la exigencia es el control total de los recursos en Venezuela, no le importa si hay elecciones o no hay elecciones, le importan los recursos, el petróleo. No les importa el pueblo venezolano, aseveró Flores.
Criticó la postura de los diputados salvadoreños del oficialismo que ven en la agresión una «Venezuela libre», cuando la realidad muestra que Washington busca apoderarse de los recursos de ese país.
De que democracia hablan, “¿De qué libertad están hablando? Si lo que ha ocurrido es una agresión imperialista, matona», aseguró.
Afirmó que ni a la opositora de Maduro, María Corina Machado, ni a Edmundo González, la Casa Blanca les hará caso, simplemente ya los «utilizó». Dijo que Washington no se detendrá .»Ya anunció que va por Groenlandia, que es parte de Dinamarca, porque va tras los recursos. Por eso yo les digo a todos aquellos que creen que los gringos son sus amigos, vuelvan a analizar eso, porque no tienen amigos, tienen intereses», subrayó.
Por otra parte, el Centro de Estudios Schafik Hándal cuestionó la fragilidad, inoperancia e ineficacia del sistema jurídico internacional incapaz de reaccionar ante la impunidad con la que se cometen acciones como la agresión a Venezuela, sostiene.
Un análisis del centro sostuvo que ante los intereses de Estados Unidos y su imposición, “simple y sencillamente el sistema jurídico internacional no solo es frágil, es también inexistente”.
Agregó la institución que el proceso revolucionario venezolano es uno de los principales objetivos a destruir porque saben lo que representas no solo a nivel energético, sino también político.
Lo que la Casa Blanca quiere imponer en Venezuela “no es democracia, no es libertad, es colonialismo, sometimiento y una amenaza directa para quienes luchan por la autodeterminación de los pueblos”, sostuvo el análisis.
No se trata solamente del presidente Maduro y de su esposa Cilia Flores, no es una amenaza, es intervención real, cruda y dura para toda la región, concluyó el Centro de Estudios Schafik Hándal en su evaluación sobre la agresión y secuestro de Maduro y de su compañera.
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