De acuerdo con la Comisión de Planificación y Estadística, el estudio, realizado en cooperación con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), mostró que solo el 18,4 por ciento de los hogares sirios goza de seguridad alimentaria, cifra que desciende al 4,2 por ciento entre las familias que residen en campamentos.
La encuesta abarcó a 34 mil 820 hogares distribuidos en 267 de los 272 distritos del país, además de dos mil 429 hogares ubicados en campamentos de las gobernaciones de Idlib, Alepo, Hasakeh, Deir Ezzor y Raqa.
Los resultados evidencian marcadas desigualdades socioeconómicas y territoriales. Mientras las zonas urbanas registraron un nivel de seguridad alimentaria del 19 por ciento, en las áreas rurales la proporción fue del 16,4 por ciento.
En el caso de los hogares encabezados por mujeres, el indicador descendió a 12 por ciento, y entre los desplazados internos se situó en 11,8 por ciento.
En el plano geográfico, la gobernación de Tartus presentó los mejores indicadores, con cerca del 30 por ciento de hogares en situación de seguridad alimentaria, seguida por Damasco-campo y la capital. En contraste, Raqa, Hasakeh y Sweida figuraron entre las más afectadas, con niveles inferiores al seis por ciento.
El informe señala además que los hogares cuyos ingresos dependen del comercio muestran mejores condiciones alimentarias, mientras que aquellos que subsisten mediante trabajos no cualificados continúan entre los más vulnerables.
Pese a la persistencia de serias dificultades, las autoridades destacaron que los datos reflejan una mejora respecto a 2024, cuando la seguridad alimentaria se situaba en 11,1 por ciento. No obstante, factores como la sequía y la inestabilidad en materia de seguridad provocaron retrocesos en determinadas zonas del país.
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