Uno de ellos es el Liceo Número 6 Teresa Prats de Santiago, fundado en 1921, cuya primera directora fue la poeta nacional cuando se dedicaba a la enseñanza, tarea que ocupó buena parte de sus actividades, incluso cuando ya no la ejercía directamente.
El otro es el Liceo Gabriela Mistral de Temuco, capital de la región de La Araucanía, donde la entonces docente Lucila Godoy Alcayaga también ocupó la dirección.
Ambos establecimientos se suman a otros que recibieron la importante categoría asignada por el Consejo Nacional de Monumentos, como el Internado Barros Arana, el Liceo de Aplicación y el Número 4 Isaura Dinator.
Paulina Retamales, responsable del Servicio Local de Educación Pública de Santiago Centro, dijo que no se trata sólo de conservar edificios, sino de resguardar historias colectivas que marcaron a generaciones de estudiantes y docentes.
Mientras, la directora del Liceo Teresa Prats, Paola Rosales, destacó el reconocimiento a Gabriela Mistral, a quien catalogó como “una mujer profundamente visionaria, con una postura pedagógica clara y de proyección internacional.
En el contexto de su época, ella habló de la escuela nueva, que se construye en el hacer, en el vínculo con la tierra, los elementos y aquello que le da sentido al aprendizaje.
Quien años después fuera reconocida como Premio Nobel de Literatura, dejó Chile en 1922 tras recibir una invitación del entonces secretario de educación de México, José Vasconcelos, para conocer y sumarse a un ambicioso proyecto de reforma educativa iniciado en ese país.
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