La Cancillería afirmó en un comunicado que cualquier medida que limite o condicione el intercambio de bienes y servicios, así como la libertad de los Estados para decidir soberanamente sus socios comerciales, “constituye una violación del derecho internacional y de los principios fundamentales que rigen el comercio global”.
Manifestó que el libre comercio es un principio medular de las relaciones económicas internacionales entre Estados soberanos, y “no puede estar sujeto a ningún tipo de coacción que impida el libre intercambio de bienes y servicios”.
El texto expresó su solidaridad con el pueblo de Cuba y llamó a “la acción colectiva de la comunidad internacional” para hacer frente a las consecuencias humanitarias que se deriven de agresiones de esta naturaleza.
Subrayó, asimismo, que considerar a Cuba una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos de América “constituye un despropósito que entraña graves amenazas contra su existencia como Nación”.
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