En una declaración titulada «Por la Unidad, la Fe y la Patria», representantes de diversas expresiones de fe calificaron estas acciones como «un acto de extrema crueldad y una afrenta a la dignidad humana».
El documento señaló que el bloqueo económico, comercial y financiero «viola flagrantemente los principios fundamentales del Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los preceptos humanitarios más elementales», y recordó su condena recurrente por la comunidad internacional.
Subrayó que estas medidas «no son, ni pueden ser consideradas, una política hacia un ‘gobierno’, sino un castigo colectivo dirigido directamente al pueblo cubano», cuyo objetivo deliberado es «maximizar la escasez, sufrimiento y desesperación en las familias».
La Plataforma rechazó «cualquier acción que cause daño a seres humanos inocentes y que busque rendir por hambre, frío o desesperación».
Asimismo, declaró su «más enérgico rechazo y condena a estas medidas coercitivas unilaterales», a las que consideró «inmorales, injustas y contrarias a todo principio de convivencia civilizada entre las naciones».
Reafirmó su «solidaridad inquebrantable con todo el pueblo cubano» y su «defensa irrenunciable de la soberanía y la autodeterminación de Cuba», enfatizando que «la Patria no se negocia, no se somete, ni se rinde».
La Plataforma además hizo un llamamiento a la comunidad internacional, «y muy especialmente a las comunidades de fe dentro de los Estados Unidos y del mundo», a reconocer el carácter injusto de estas políticas y abogar por su fin inmediato.
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