En sus palabras tras el rezo del Ángelus, pronunciadas al mediodía de este domingo, desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano, ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el santo padre se refirió a esa grave situación e invitó a todos los líderes a promover un diálogo sincero y eficaz.
El pontífice expresó que se une al llamado en tal sentido realizado la víspera en un comunicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, “para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”.
El presidente norteamericano Donald Trump firmó el pasado 29 de enero una orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional, en virtud de la cual su gobierno podrá imponer aranceles comerciales a las importaciones de productos provenientes de países que suministren petróleo a Cuba.
Esa acción de carácter genocida forma parte de la guerra económica que desde hace más de 60 años Estados Unidos mantiene contra la nación antillana, con un brutal bloqueo dirigido a frenar el desarrollo de ese país y a afectar de manera sensible las condiciones de vida del pueblo, en flagrante violación de los derechos humanos.
En su mensaje del pasado sábado, los obispos cubanos se refirieron a las graves consecuencias del propósito estadounidense de tratar de cortar el suministro petrolífero a Cuba, para lograr un “agravamiento de la crisis”, y alertaron sobre el “riesgo de mayor sufrimiento social”, como resultado de esas medidas.
Los líderes religiosos expresaron que “en sintonía con la enseñanza constante de la Santa Sede, el Episcopado reitera que los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción”, una posición que respaldó en esta jornada el obispo de Roma tras su rezo del Ángelus.
En una declaración divulgada el pasado 30 de enero, el Gobierno revolucionario de Cuba aseveró que está ampliamente documentada la disposición histórica de esa nación a sostener con los Estados Unidos un diálogo serio y responsable.
Dicho diálogo debe basarse “en el Derecho Internacional, en la igualdad soberana, en el respeto mutuo, en el beneficio recíproco, sin injerencia en los asuntos internos y con absoluto respeto a la independencia y a la soberanía de los Estados”, reafirma el documento.
En la audiencia general del miércoles último, apenas 24 horas antes de la firma por Trump de dicha orden dirigida a tratar de imponer condiciones de vida destructivas a los cubanos, el sumo pontífice demandó que la comunidad de naciones “permanezca siempre vigilante, para que el horror del genocidio nunca más afecte a ningún pueblo”.
Hoy, tras manifestar su honda preocupación por las tensiones entre esos “dos países vecinos” y sus consecuencias para el pueblo de Cuba, el papa León XIV pidió “¡Que la Virgen de la Caridad del Cobre asista y proteja a todos los hijos de esa amada tierra!”.
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