En una declaración oficial, la organización campesina reiteró el compromiso inquebrantable de sus miembros con la Revolución y la defensa de la soberanía nacional, asegurando que “ninguna medida externa podrá quebrar la voluntad de quienes día a día trabajamos la tierra para garantizar la alimentación del pueblo”.
La ANAP reafirmó que el campesinado cubano “seguirá unido, firme y leal a los principios de justicia social y solidaridad” que han guiado el proceso revolucionario, y que frente a las presiones y amenazas “responderemos con más producción, más organización y más unidad”.
El documento subrayó que el esfuerzo del campesinado “es parte esencial en la construcción de un futuro próspero e independiente para Cuba”, y envió un claro mensaje a lo que denominó “el imperio y sus lacayos”.
oda/mks













