En la sede Ignacio Agramante de la Universidad de Camagüey, estudiantes, profesores y trabajadores no docentes se congregaron para ratificar el apoyo incondicional a la defensa de la soberanía nacional.
La Secretaria del Comité de la UJC en el centro, Laura Bacallao, calificó las medidas recientes como «la expresión más extrema de la arrogancia imperialista» de la administración Trump.
«Jamás encontrarán la más mínima justificación para afirmar que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos», expresó la dirigente estudiantil ante los presentes.
La declaración institucional condenó enérgicamente las violaciones al derecho internacional, denunciando acciones que constituyen ejemplos de piratería moderna y guerra económica como herramienta política.
Subrayaron que el objetivo de estas acciones es dotar de una apariencia de legalidad al bloqueo genocida que sufre la Mayor de las Antillas, violando flagrantemente los principios de igualdad soberana y no injerencia.
Reafirmaron que Cuba no es una amenaza, sino víctima del terrorismo y de la injerencia externa en su derecho a elegir libremente su sistema económico y político.
El acto concluyó con una rotunda reafirmación de lealtad a la Revolución y la convicción de que la resistencia del pueblo cubano prevalecerá frente a la hostilidad.
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