El Ministerio de Relaciones Exteriores de China calificó el hecho como “profundamente impactante” y transmitió sus condolencias a las familias de los fallecidos.
Beijing expresó su más sentido pésame a las víctimas y ofreció sus sinceras condolencias a los heridos y sus familiares.
China condenó enérgicamente el ataque y reiteró su postura contraria a todas las formas de terrorismo.
El gobierno chino subrayó su firme respaldo a los esfuerzos del gobierno paquistaní por preservar la estabilidad nacional y garantizar la seguridad de su población.
En los últimos cinco años, Pakistán ha registrado un aumento del 32 por ciento en incidentes terroristas según datos del Instituto para la Economía y la Paz, lo que refleja la persistente amenaza regional y la importancia de la cooperación internacional en materia de seguridad.
Al menos 32 personas han muerto y más de 160 han resultado heridas en una explosión en una mezquita durante las oraciones del viernes en la capital Islamabad, según informan las autoridades locales.
El grupo Estado Islámico (EI) se adjudicó el ataque.
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