En declaraciones a Prensa Latina, el destacado médico nicaragüense calificó esa estrategia como herencia directa de la llamada política del “Big Stick” (Gran Garrote), asociada a la Doctrina Monroe, así como al “Destino Manifiesto”, que —según explicó— han marcado la proyección exterior de Washington hacia América Latina y el Caribe.
“Se trata de la misma matriz doctrinaria que hoy exacerba el bloqueo genocida contra Cuba. Es la continuidad de una política imperial cavernaria, de un capitalismo caníbal que no tolera ejemplos de soberanía y dignidad”, sostuvo.
Briseño Dávila consideró que la mayor “amenaza” de Cuba radica en su ejemplo histórico de soberanía, autodeterminación y desarrollo social.
“Un país pequeño, con más de 60 años de bloqueo, que ha apostado por la educación, la ciencia y la justicia social, estropea los cimientos de un sistema capitalista ya fracasado”, subrayó.
En ese sentido, destacó la labor internacionalista de las brigadas médicas cubanas, en particular el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Brigada Médica Henry Reeve, que —recordó— ha prestado colaboración en más de 60 países.
“Ese humanismo revolucionario es intolerable para los halcones de la Casa Blanca”, afirmó.
Al referirse a la política estadounidense reciente, mencionó al presidente Donald Trump, quien declaró a Cuba “amenaza inusual y extraordinaria” y recrudeció el cerco económico, comercial y financiero con más sanciones.
¿Que valor moral pueden tener los pedofilos y narcotraficantes terroristas y mayores guerreristas de nuestro planeta que tienen en sus manos el mayor porcentaje de armas nucleares de la tierra y una poderosa maquinaria industrial-militar para decir que Cuba, es una «amenaza inusual extraordinaria» y ponerla en la «lista de países patrocinadores del terrorismo»? preguntó.
Agregó que los calificativos de esas políticas neofascistas tienen por objeto agregar varias sogas al cuello y repetir con más desfachatez los crímenes que los nazis de Hitler cometieron con 80 millones de personas en la II Guerra Mundial.
“Resulta ridículo que una superpotencia con el mayor arsenal nuclear del planeta califique así a una isla de poco más de 110 mil kilómetros cuadrados y 11 millones de habitantes, sin misiles nucleares y sometida a severas restricciones económicas”, señaló.
Para el entrevistado, esas posturas se inscriben en una doctrina de seguridad nacional marcada por el militarismo y el intervencionismo, que intenta imponer un control geopolítico sobre la región.
En su análisis histórico, evocó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, decisión tomada bajo la presidencia de Harry S. Truman, como muestra del poder destructivo ejercido por Washington.
Asimismo, estableció paralelismos críticos con la obra “La ópera de los tres centavos”, del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, al considerar que retrata la hipocresía y corrupción del sistema burgués.
Sobre el escenario internacional tras el derrumbe de la Unión Soviética, apuntó que el neoliberalismo se recrudeció y provocó un reflujo de los movimientos de izquierda, acompañado de divisionismo y oportunismo.
No obstante, enfatizó que la organización popular constituye la principal respuesta ante las arremetidas del imperialismo.
“Es imprescindible fortalecer las organizaciones populares, los sindicatos y las comunidades, sembrar cultura y conciencia revolucionaria”, expresó.
En ese contexto, citó al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, cuando afirmó que “la cultura no es una herramienta de propaganda, es una energía transformadora”.
Para Briseño Dávila, solo a través de la conciencia crítica y la unidad en la diversidad podrán los pueblos enfrentar la manipulación mediática y las políticas que, a su juicio, buscan perpetuar la dominación.
“Se trata hoy de buscar alternativas, estrategias, que seamos capaces de diseñar para enfrentar al imperialismo y regímenes autoritarios como es el caso del sionismo”, subrayó.
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